Cabras en torno a un famoso vertedero

RAISA PAGÉS

Las cabras se metían en las abundantes y frescas hierbas del bosque de La Habana. El dueño de los animales, Juan Carlos Chirolde, recibió tantas multas por llevarlos, pues está dentro del Parque Metropolitano, que un oficial del Ministerio del Interior buscó una solución para el persistente hombre.

Foto: OTMARO RODRÍGUEZ La UBPC se creó en terrenos cercanos al vertedero de la calle 100, cuyos muros se observan al fondo de la foto.

Al ponerlo en contacto con la agricultura urbana de la capital, llegó lo que él tanto esperaba para ampliar su rebaño caprino. En las cercanías del vertedero de la calle 100, en Marianao, a Chirolde le concedieron 5,4 hectáreas en usufructo gratuito para que formara una pequeña Unidad Básica de Producción Cooperativa.

Estableció un convenio con las autoridades de la Agricultura en la provincia para entregar inicialmente 10 litros diarios de leche de chiva, los cuales se destinan a niños con intolerancia a la de vaca.

Con su familia y vecinos, Chirolde se enfrentó a limpiar escombros y se abrió paso en el denso marabú, con algo a su favor: el retoño de esa espinosa mata lo devoraban las chivas.

Para aumentar el rendimiento diario de sus cabras en ordeño, la pequeña UBPC sembró Morera, una planta de alto valor proteico, muy aconsejable para alimentar a esos animales y que se siembra por estacas, las cuales se reproducen nuevamente al podarlas.

Llamaron a la UBPC La Victoria y no por gusto. Convirtieron tierras improductivas en un lugar donde ahora abunda el rebaño caprino para entregar leche a la industria, además de tener ganancias al cerrar el año y mantener elevados ingresos a los trabajadores, de acuerdo con sus resultados.

Los 15 obreros que emplea esta UBPC no solo entregan leche de cabra, sino que surten de carne de carnero y de otros productos agrícolas a un punto de venta en el municipio de Playa.

En esta pequeña lechería de chivas se entrega a cada integrante una cuota de carne mensual proveniente de su crianza para abastecer al obrero y su familia, además de surtir al comedor para garantizar desayuno, almuerzo y comida. Cuando se cuidan animales hay que estar de guardia todo el día, apuntó Chirolde.

Con ingresos promedio por trabajador de 600 pesos y una ganancia anual de 15 000 pesos, en la UBPC se ha alcanzado estabilidad en el personal.

Y si esto sucedió en la capital, donde no abundan los terrenos subutilizados, qué no pasaría en otros territorios si otras personas como Chirolde o en otras formas de producción establecieran crianzas de este tipo en los suelos cubiertos de malezas.

 

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