|
Escuelas Militares Camilo Cienfuegos
Prestigiosa experiencia de la Educación en Cuba
Creadas el 23 de septiembre de 1966 por
indicaciones del Ministro de las FAR, han graduado hasta la fecha a
más de 84 000 alumnos. Una parte significativa de sus egresados ocupa
hoy importantes cargos en las FAR y el MININT o responsabilidades en
el Partido y el Gobierno
RENÉ CASTAÑO
rene.cs@granma.cip.cu
Desde los primeros años de la década del sesenta, el Ministro de
las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Ejército Raúl Castro
Ruz, tuvo la preocupación por que la Revolución se encargara de la
educación de los huérfanos que habían perdido a sus padres con motivo
de la lucha de liberación.
José
Ramón Fernández y Asela de los Santos rememoran los inicios de los
Camilitos.
A este propósito inicial se le agregó la necesidad de la formación
de una cantera que nutriera los centros de enseñanza militar con
jóvenes adecuadamente preparados que vencieran las materias y se
formaran como oficiales de las FAR, por eso se fundan las Escuelas
Militares Camilo Cienfuegos (EMCC), que el próximo 23 de septiembre
arribarán a su aniversario 40.
Acerca de la situación educacional en Cuba heredada de los
gobiernos de turno y el preámbulo de la creación de los "Camilitos"
comentaron a Granma José Ramón Fernández, entonces jefe de la
Dirección de la Preparación Combativa, y Asela de los Santos, quien en
esos años estuvo al frente de la Dirección de Enseñanza de las EMCC.
Cuando triunfa la Revolución, solo el 55% de los niños de 6 a 12
años iba a la escuela, rememora José Ramón. Unos pocos llegaban a la
enseñanza media, y a la Universidad asistían los privilegiados. En
primer grado llegó a acumularse el equivalente a tres generaciones;
había casi medio millón de alumnos en ese grado entre 6 y 10 años. El
desequilibrio en la pirámide educacional era inmenso, por lo tanto era
difícil encontrar a los estudiantes adecuados para las escuelas
militares y formarles el deseo de matricular en esos centros, dice.
El
coronel José M. Rodríguez Corcho lleva 37 años vinculado con los
Camilitos.
El tránsito de núcleos más pequeños a más grandes fue lo que nos
permitió enfrentar aquella situación con los muchachos, algunos de
ellos semianalfabetos, pero caracterizados por su nobleza y
disciplina. Procedían de los estratos más humildes de la sociedad y
con 14 y 15 años muchas veces tenían apenas tercero o cuarto grado,
por lo que hubo que elevarles el nivel, sobre todo en los primeros dos
años de la escuela, precisa Asela, quien hoy labora como investigadora
de la Oficina del Historiador de las FAR.
"La idea de los Camilitos no surgió de hacer escuelas primero y
buscar alumnos después, sino de comenzar a recoger experiencias, opina
el actual Vicepresidente del Consejo de Ministros. En centros
similares que existían en otros países se investigaron referencias que
nos sirvieran para meditar, discutir y examinar soluciones al problema
de la cantera para las escuelas de cadetes, ya que la formación de
oficiales en todas las especialidades exige una preparación
educacional que hagan asequibles al estudiante los conocimientos que
se requieren."
En las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos, nombre otorgado por
iniciativa de Raúl y que de inmediato fue bien aceptado, siempre se
tuvo la preocupación por acercar a los jóvenes y adolescentes a la
vida militar de un modo factible, a la par que formaban en ellos una
idea de entusiasmo, disciplina y sentido patriótico, expresa José
Ramón. Por eso se consultaba el tema del uniforme, la posterior
incorporación de las hembras, ya que al principio solo se aceptaban
varones y la regla de tener aprobado el 9no. grado para ingresar al
centro.
La primera EMCC tuvo su sede en la entrada del poblado de Punta
Brava, pero al poco tiempo se decidió su traslado para una instalación
en Playa Baracoa, provincia de La Habana. En esta escuela se cursaba
la secundaria y el preuniversitario.
En 1968 había cientos de alumnos, por lo que se comienza a
incrementar este tipo de escuelas tan decisivas para la renovación
constante del cuerpo de oficiales y para mantener unas Fuerzas Armadas
bien calificadas. Se llegaron a ocupar y habilitar, con las
condiciones de vida apropiadas, locales acondicionados en Matanzas y
Holguín. Los grandes proyectos constructivos surgieron después de que
estuvo asegurado el éxito de la experiencia.
Su plan de estudio fundamental fue el mismo de las escuelas del
sistema nacional de Educación, explica Asela. Si un alumno cursaba
tres años allí y después causaba baja, y sus estudios no eran
compatibles con los de otras escuelas no militares, no solo era una
frustración para el alumno, sino que era un descrédito para el
sistema.
Estas escuelas no son una forma de vida, sino una razón de orden
patriótico, de vocación desarrollada para someterse al esfuerzo que a
lo largo de toda la vida, sobre todo en los primeros grados, tiene que
desarrollar un oficial, precisa José Ramón.
"Los que han llevado adelante este trabajo pueden sentirse
orgullosos de lo hecho e insatisfechos porque siempre puede hacerse
mejor. En mi opinión han cumplido su objetivo, el de formar una
cantera sólida de oficiales que junto a los de otras procedencias dan
a las Fuerzas Armadas una formación más general y una composición
apropiada. Son estas escuelas muy prestigiosas, hermosa experiencia de
la educación en Cuba."
LOS MEJORES 37 AÑOS DE MI VIDA
Para el coronel José Manuel Rodríguez Corcho, jefe de la Sección de
Cuadros del Ejército Occidental, quien comenzó a dirigir en los
Camilitos con apenas 25 años, el trabajo con jóvenes es muy
agradecido, difícil pero hermoso.
En su opinión, uno de los principales logros de esta enseñanza es
haber graduado, en sus 17 escuelas, a más de 84 000 alumnos de
preuniversitario de varias generaciones. De esos egresados, muchos
ostentan actualmente responsabilidades en el Partido, el Gobierno y
otras instituciones. En las FAR han alcanzado altos grados militares
como coroneles y generales.
"Puedo asegurar que no hay actividad económica, política y social
del país en que no se encuentre el aporte de uno o varios ex
Camilitos.
"Las EMCC han evolucionado con el decursar de la Revolución.
Sabemos que aún queda mucho por hacer, pero los avances son palpables.
Estas escuelas se han parecido a cada etapa de la Revolución y hoy son
su fruto legítimo."
Han pasado 37 años desde que el coronel Corcho se vinculó con los
Camilitos. En todo ese tiempo ha conocido a valiosos jóvenes de los
que ha aprendido. Como oficial y educador, ha tenido reveses cuando ha
tenido que dar de baja a un alumno por no cumplir con los requisitos
establecidos, pero también mucha alegría cuando se gradúan. Ha
compartido su labor con excelentes oficiales, profesores y
trabajadores. Dentro de las experiencias inolvidables, destaca la de
marchar a Angola en 1988 con el contingente de Camilitos que realizó
allí su etapa de precadetes.
"Las escuelas han sido parte inseparables de mi vida y casi no
puedo caminar por la calle sin que alguno de sus alumnos me salude, y
me llame director o jefe. Entonces nada me recompensa más; estoy
seguro de que son los mejores 37 años de mi vida, porque los Camilitos
han sido eso, la parte más importante de mi vida."
Las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos han sentado base dentro de
la Educación en Cuba. En la sociedad, su nombre es sinónimo de
disciplina y rigor, pero también de intransigencia y firmeza
revolucionaria. |