A siete semanas de las elecciones
de medio término en Estados Unidos, la inmensa mayoría de los
norteamericanos tienen una imagen negativa del Congreso, controlado
por los republicanos, evidencia hoy una encuesta.
El sondeo, divulgado por el diario The New York Times y la
televisora CBS, arrojó que sólo el 25 por ciento de los
estadounidenses dijo estar satisfecho con el desempeño de los
legisladores.
Dos tercios de las personas consultadas manifestaron que los
miembros del 109 Congreso no merecen la reelección, y otra amplia
mayoría reconoció que sería incapaz de mencionar -al menos- fragmentos
de alguna ley aprobada en el Capitolio.
Según el Times, el desencanto es similar al experimentado por
muchos ciudadanos en 1994, cuando los republicanos desplazaron a la
mayoría demócrata del Senado y la Cámara de Representantes.
La mayoría de los norteamericanos entrevistados se quejó de que los
miembros del Congreso responden más a intereses especiales que a
problemas y necesidades de la población de Estados Unidos.
En los comicios de noviembre se someterán al escrutinio popular un
tercio de los 100 puestos del Senado y todas las butacas de la Cámara
baja (435).
Los republicanos tienen ventaja de 55 contra 44 ante los demócratas
en la primera instancia congresional, donde un senador se considera
independiente.
En la Cámara de Representantes la bancada progubernamental también
disfruta de ventaja, con 231 asientos, por 201 los contrincantes. Hay
una plaza independiente y dos vacantes.
Las tendencias históricas en votaciones de medio término sugieren
que los republicanos deben perder varias posiciones, y no pocos
analistas estiman que el costo político de la guerra en Iraq tendrá
incidencia en ese movimiento.
El sondeo divulgado este jueves también arrojó que muy poco podrá
esperar el partido de gobierno de la imagen del presidente George W.
Bush, cuyo índice de respaldo se mantiene bajo.
La aprobación de los estadounidenses al mandatario continúa en el
37 por ciento, pese a su discurso por el quinto aniversario de los
atentados del 11 de septiembre, en el que una vez más recurrió al tema
de la seguridad nacional, como su principal carta electorera.