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La Cumbre de La Habana reafirmó el derecho
inalienable de los pueblos a la libre determinación
INTERVENCIÓN DEL JEFE DE LA DELEGACIÓN CUBANA, ESTEBAN
LAZO, VICEPRESIDENTE DEL CONSEJO DE ESTADO, EN EL 61 PERÍODO DE
SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, NUEVA YORK, EL
20 DE SEPTIEMBRE DEL 2006
Señora Presidenta:
Señor Secretario General:
Excelencias:
Tal
y como expresó el Presidente Hugo Chávez en su brillante discurso,
hace tan solo cuatro días, concluyó en Cuba la Décimo Cuarta Cumbre
del Movimiento de Países No Alineados. Hoy hablo en nombre del
Presidente del Movimiento, Presidente Fidel Castro, cumpliendo nuestro
mandato de informar a esta Asamblea las principales decisiones
acordadas en la Cumbre de La Habana.
Tal y como señalara en el discurso inaugural el Primer
Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la
República de Cuba, compañero Raúl Castro:
"La actual coyuntura internacional caracterizada por las
irracionales pretensiones de dominio mundial por parte de la única
superpotencia global, con la complicidad de sus aliados, demuestra la
necesidad de estar cada vez más cohesionados en la defensa de los
principios y propósitos que determinaron la fundación de los No
Alineados, que son los mismos que consagran el Derecho Internacional y
la Carta de las Naciones Unidas."
Si hace más de cuatro décadas resultó necesaria la fundación del
Movimiento, su vigencia en el mundo de hoy no admite duda alguna.
La Cumbre del MNOAL celebrada en Cuba fue un éxito indiscutible,
pese a las amenazas y presiones de quienes se oponen a la unidad y al
esfuerzo común de los países del Sur.
Se registró un elevado nivel de participación, tanto por el número
de países que acudieron, como por la asistencia de Jefes de Estado o
Gobierno.
Se desarrollaron profundos y fructíferos debates y se logró un
verdadero clima de entendimiento, unidad y cohesión, lo que permitió
la adopción de documentos de crucial importancia para el desempeño
futuro del Movimiento de Países No Alineados.
Cuba, como nuevo Presidente, recibió claros mandatos y un programa
de acción que guiarán su actuación al frente del Movimiento.
Como resultado de la Cumbre, se ha fortalecido el Movimiento de
Países No Alineados y, por tanto, la concertación política de los
países del Sur. La diversidad y naturaleza heterogénea de la membresía
del Movimiento, lejos de debilitarnos, constituyen una fortaleza
esencial.
Nos han permitido edificar sólidos consensos que contribuirán
positivamente a la solución de los numerosos y graves desafíos que hoy
enfrenta la humanidad.
La excelente labor realizada por Malasia al frente del Movimiento
en los últimos tres años fue reconocida por la Cumbre.
No hubo causa relevante ni reivindicación de los pueblos del Sur
que no hayan recibido la debida consideración y encontrado el apoyo de
nuestro Movimiento.
La urgencia de avanzar en la defensa del multilateralismo, de
exigir el respeto a la soberanía e integridad territorial de todos los
Estados y de asegurar la realización plena del derecho de nuestros
pueblos al desarrollo y a la paz, fueron ratificados por la Cumbre
como principios del Movimiento. Los Jefes de Estado y Gobierno
decidieron trabajar para suprimir los actos de agresión u otras
violaciones de la paz y estimular la solución pacífica de
controversias internacionales.
Pidieron a todas las naciones que se abstengan del uso o la amenaza
del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la
independencia política de cualquier Estado. Promovieron el desarrollo
de relaciones de amistad basadas en el respeto al principio de la
igualdad de derechos y de la voluntad de los pueblos en su lucha
contra la ocupación extranjera.
Exhortaron a profundizar la cooperación internacional para
solucionar los graves problemas internacionales de carácter económico,
social, cultural y humanitario y a promover el respeto de los derechos
humanos y las libertades fundamentales de todos y para todos.
El derecho fundamental e inalienable de todos los pueblos a la
libre determinación, fue reafirmado en La Habana.
Los No Alineados convinieron en que la paz y la seguridad mundiales
están hoy más amenazadas que nunca como consecuencia, entre otros
factores, de la tendencia creciente de los Estados más poderosos a
recurrir al unilateralismo y a las amenazas de guerras preventivas.
Se enfatizó el compromiso del Movimiento con el logro del desarme
general y completo y, en particular, del desarme nuclear, bajo un
estricto y eficaz control internacional. Al mismo tiempo, la Cumbre
reafirmó el derecho básico e inalienable de todos los Estados a la
investigación, desarrollo, producción y uso de la energía nuclear con
fines pacíficos, sin discriminación alguna y en conformidad con sus
respectivas obligaciones internacionales.
Asimismo, hubo un claro y firme pronunciamiento contra el
terrorismo, la aplicación de dobles raseros en las relaciones
internacionales, las medidas coercitivas unilaterales contra cualquier
país, las tesis de "cambio de régimen" y el incumplimiento por parte
de los países desarrollados de sus compromisos en las esferas
económica y social.
Los Jefes de Estado y Gobierno del Movimiento reafirmaron su
objetivo de alcanzar un mundo pacífico, donde todas las naciones
tengan derecho a un futuro mejor, con un orden mundial justo y
equitativo, basado en el desarrollo sostenible de todos los pueblos.
Afirmaron que, en su forma actual, la globalización perpetúa e incluso
aumenta la marginación de los países del Sur y exigieron transformarla
radicalmente en una fuerza positiva de cambio para todos los pueblos.
Los participantes reafirmaron el derecho del pueblo palestino a
constituir su propio Estado y condenaron al Gobierno de Israel ante la
nueva escalada de crímenes y masacres en Gaza y otros territorios
ocupados. Igualmente, expresaron su enérgica condena a la despiadada
agresión israelí contra el Líbano y las graves violaciones de su
soberanía e integridad territorial.
El pueblo y el Gobierno de Bolivia recibieron un decidido respaldo
y solidaridad de la Cumbre, ante los intentos instigados por fuerzas
externas para desintegrar el país, y se le brindó un firme apoyo al
proceso que tiene lugar en esa hermana nación, dirigido a garantizar
derechos reales para todos los bolivianos y el ejercicio de la
soberanía plena sobre los recursos naturales del país.
El Movimiento consideró con preocupación las políticas agresivas y
el incremento de las acciones dirigidas a afectar la estabilidad de la
República Bolivariana de Venezuela y respaldó el derecho inalienable
del pueblo venezolano a determinar su propia forma de gobierno y
elegir su sistema económico, político y social, libre de intervención
extranjera, subversión, coerción y restricciones de cualquier tipo.
Los No Alineados se comprometieron a promover y participar en un
verdadero proceso de democratización y reforma de la Organización de
las Naciones Unidas, como resultado del cual se superen las
imposiciones y prácticas antidemocráticas del Consejo de Seguridad y
se le otorgue a la Asamblea General el decisivo papel que le
corresponde, de conformidad con las funciones y poderes definidos en
la Carta de las Naciones Unidas.
He mencionado apenas algunos ejemplos de las posiciones adoptadas
por la Cumbre de La Habana sobre los más disímiles temas de la agenda
internacional. Los documentos aprobados serán distribuidos de manera
oficial a todos los Estados Miembros de la ONU. Varias de las
decisiones aprobadas por la Cumbre, comenzarán a tener muy pronto su
aplicación práctica en el actual Período Ordinario de Sesiones de la
Asamblea General.
Señora Presidenta:
Cuba está consciente de la alta responsabilidad que entraña
presidir el Movimiento de Países No Alineados en uno de los períodos
más difíciles de la historia de la humanidad, cuando enfrentamos más
desigualdad e injusticia que nunca antes.
Trabajaremos sin descanso para que el Movimiento ocupe el lugar que
debe y puede desempeñar en las relaciones internacionales, que deriva
no sólo de su amplia membresía de 118 países, casi dos tercios de los
miembros de la ONU, sino de nuestra historia de luchas a favor de las
causas más justas.
Hace 27 años, el Presidente Fidel Castro, al inaugurar la VI Cumbre
del Movimiento de Países No Alineados en La Habana expresó:
"La lucha por la paz y por un orden económico justo, por una
solución adecuada a los agobiantes problemas que afectan a nuestros
pueblos se convierte, a nuestro juicio, cada vez más, en la cuestión
fundamental del Movimiento de Países No Alineados.
"La paz, con los inmensos riesgos que la amenazan, no es asunto
que debe quedar exclusivamente en manos de las grandes potencias
militares. La paz es posible, pero la paz mundial solo podría
asegurarse en la medida que todos los países tengamos la conciencia y
la decisión de luchar por ella. Paz, no solo para una parte del mundo.
Paz, para todos los pueblos."
Unos días después, en esta misma sala, al informar sobre esa
Cumbre, el Presidente Fidel Castro dijo:
"El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la
prepotencia en la escena internacional, debe cesar. Basta ya de la
ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas
nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos,
a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la
ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos."
Los pueblos del Sur trabajaremos unidos por la justicia, la paz y
el desarrollo para nuestras naciones y para todo el mundo, convencidos
de que un mundo mejor es posible, si todos luchamos por él.
Señora Presidenta:
Tengo ahora el deber de pronunciar unas breves palabras a nombre
del pueblo y el Gobierno de Cuba.
El ejercicio por nuestro pueblo de su derecho a la libre
determinación, enfrenta nuevas amenazas. La Administración Bush ha
reforzado su brutal hostilidad anticubana con nuevas sanciones
económicas, que endurecen aún más lo que es ya el bloqueo más largo en
la historia de la humanidad. También se imponen mayores represalias
contra los que comercian desde otros países con Cuba y se persiguen
con saña las transacciones financieras relacionadas con nuestro país.
El propio Gobierno de Estados Unidos reconoce que hoy gasta más
recursos en perseguir y castigar a quienes realizan negocios con Cuba,
que en el control de las finanzas de los que atacaron las Torres
Gemelas.
El pasado mes de junio, la Administración Bush aprobó la segunda
versión de su más reciente plan de agresiones y dominación contra
nuestro país, dirigido no sólo a derrocar a la Revolución, sino
también a destruir a la nación cubana.
Violando las normas y leyes internacionales, se impulsa una
escalada sin precedentes en el apoyo financiero y material a las
acciones subversivas dirigidas al derrocamiento del orden
constitucional decidido por la libre voluntad del pueblo cubano.
En el referido plan anticubano se ha incluido un capítulo
preservado en secreto, decisión que tiene como antecedentes las
acciones encubiertas contra la Revolución Cubana y que han incluido
invasiones mercenarias, acciones terroristas, introducción de plagas y
epidemias y más de 600 planes para asesinar a Fidel. Miles de cubanos
han perdido sus vidas o han quedado mutilados de modo permanente como
consecuencia de esa política criminal.
En el colmo de la hipocresía y la irresponsabilidad, el Gobierno de
los Estados Unidos tolera y protege a los terroristas que desde su
territorio planifican nuevos ataques contra nuestro pueblo. Al mismo
tiempo que maniobra para poner en libertad a asesinos responsables de
monstruosos crímenes, como el notorio terrorista internacional y
agente de la CIA Luis Posada Carriles, a quien se niega a extraditar a
Venezuela, el gobierno de Estados Unidos mantiene en ilegal e injusta
prisión a cinco valerosos luchadores antiterroristas cubanos.
Pero pese a todas las agresiones y al criminal bloqueo, el pueblo
cubano no será jamás derrotado. La labor internacionalista de Cuba no
se detiene. Más de 30 000 médicos y otros trabajadores de la salud
cubanos hoy salvan vidas en 68 países; participamos en la lucha contra
el analfabetismo en varios continentes; desarrollamos un plan para la
formación de 100 000 médicos para el Tercer Mundo; y contribuimos a
que cientos de miles de personas en muchos países recuperen la visión
gracias a la Operación Milagro. Con ello sólo cumplimos con un
elemental deber de solidaridad con todos los pueblos del mundo.
Excelencias:
Cuba avanza y continuará enfrentando el futuro con optimismo y
unidad. Su pueblo culto y laborioso, para el que la Patria es la
Humanidad, luchará junto a los pueblos que ustedes representan para
conquistar el derecho a vivir en paz, justicia y dignidad para todos.
Muchas gracias. |