Con la construcción de más de 160 casas de cultivos tapados en la
provincia cubana de Santiago de Cuba se pretende dar un impulso a la
producción de alimentos en el territorio, que demanda volúmenes
mayores que los actuales.
Según autoridades del sector, esa alternativa será posible gracias
a la mejoría en la disponibilidad de los recursos necesarios para
desarrollar esta modalidad, que garantiza rendimientos muy elevados
por metro cuadrado de tierra.
Las casas de cultivos tienen otras ventajas como la protección de
los sembrados de enfermedades e insectos, ya que están permanentemente
cubiertos por una malla, que incluso regula la entrada de sol.
También la no utilización de abonos ni fertilizantes químicos
propicia que los vegetales y hortalizas producidos sean aún más sanos
que los obtenidos por el método convencional.
La construcción de los semilleros que abastecerán las casas de
cultivos es otra prioridad, pues el objetivo es mantener la
explotación de estas parcelas durante todo el año.
En ese propósito también trabajan de conjunto autoridades del
Ministerio de la Agricultura y los campesinos santiagueros, que
laboran por revertir la merma productiva que se experimentó en el
2005, primero a causa de la intensa sequía y luego por el azote de
organismos tropicales que destruyeron los cultivos.
Se trata de cultivar cada pedazo de tierra disponible, pues más del
60 por ciento del territorio santiaguero es montañoso, por lo que la
abrupta topografía y la condición inapropiada de los suelos limita el
potencial agrícola en esta parte de la Isla.
A partir del repunte de la economía cubana, que ya creció 11,8 por
ciento el pasado año, se intensificó una ofensiva para elevar la
calidad de vida de la población, y la producción de alimentos está
entre las prioridades de la dirección del Estado.