Tras la salida de la Comunidad
Andina de Naciones (CAN), Venezuela impulsa hoy un reacomodo de sus
relaciones con la vecina Colombia con iniciativas diplomáticas,
económicas y defensivas.
Con una frontera común de más de dos mil 200 kilómetro y un
intercambio comercial de unos tres mil millones de dólares por año,
los dos países comparten problemas y oportunidades, a lo cual se suman
diferentes posiciones políticas de sus respectivos gobiernos.
El reto hoy de las autoridades de las dos naciones sudamericanas es
demostrar que se puede llevar adelante una relación estrecha y
fructífera pese a posiciones y conceptos diferentes de desarrollo.
Precisamente, el enfoque que llevó a Colombia a firmar un tratado
de libre comercio con Estados Unidos, interpretado por Caracas como
una traición a la orientación integracionista del sur, propició la
salida venezolana de la CAN (Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia).
Asimismo, mientras Colombia beneficia la presencia militar
estadounidense, mediante el Plan Colombia (presuntamente para combatir
el narcotráfico), Venezuela acusa a Washington de acciones
injerencistas con el propósito de controlar su petróleo.
Pero pese a las concepciones distintas, los dos gobiernos parecen
comprender la necesidad de poner posiciones comunes por encima de
diferencias y avanzar en aquellos terrenos beneficiosos para ambos.
Las diferencias de política exterior que llevaron a Colombia a
apoyar a Guatemala en la pugna por un puesto en el Consejo de
Seguridad de la ONU frente a las aspiraciones de Venezuela, tampoco
han frenado la orientación de cooperación.
Al respecto el canciller venezolano, Nicolás Maduro, aseguró que el
apoyo colombiano a Guatemala no interfiere en el estado de las
relaciones bilaterales: "Respetamos la posición de Colombia", apuntó.
Una demostración de ese propósito fue la realización esta semana de
una reunión de representantes de importantes ministerios con el
embajador designado para Colombia, el excanciller Pavel Rondón.
Según los reportes oficiales en el encuentro se discutieron asuntos
generales estratégicos para propiciar el acercamiento, el
entendimiento, y definir como manejar los temas pendientes de acuerdo.
La revisión abarcó áreas como cultura, ambiente, energía,
seguridad, y educación, así como la necesidad de elaborar nuevos
instrumentos legales en concordancia con la incorporación de Venezuela
al Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y su salida de la CAN.
"Estamos evaluando los convenios con Colombia y las nuevas
alternativas (...) sobre las distintas posibilidades que tenemos con
Colombia. Es la preparación para la Cumbre Presidencial
Venezuela-Colombia a realizarse próximamente", explicó Rondón.
El embajador designado apuntó que a partir de esa reunión, cada
ministerio presentará un plan para luego discutirlo con Colombia.
Entre los proyectos binacionales resalta la construcción de un
gasoducto de más de 200 kilómetros a un costo cercano a los 300
millones de dólares, para el intercambio energético.
También a principios de septiembre representantes de Defensa y
Seguridad de los dos países se reunieron para poner en marcha un plan
de cooperación en la frontera, con el fin de enfrentar el auge de la
violencia y el contrabando en esa extensa y complicada región.
La disposición, sin embargo, no basta, y los dos países deben
ajustarse a las condiciones dadas por el ingreso venezolano a
MERCOSUR, que abre nuevas posibilidades a países como Brasil con
manufacturas y productos agrícolas a precios muy competitivos.