Las dudas del sargento Buswell

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

Donald Buswell, sargento del ejército norteamericano, corre el riesgo de ser degradado y juzgado por una corte marcial debido a la redacción de mensajes calificados como desleales.

El sargento Buswell (izquierda) fue condecorado por su actuación en Iraq y ahora pudiera ser degradado y juzgado por dudar.

¿Su delito?: haber enviado un correo electrónico en el que se interrogaba acerca de la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre del 2001, que costaron la vida a casi 3000 personas.

Para Buswell no está clara la versión oficial acerca del atentado contra el Pentágono y lo que sucedió con el vuelo 93 que se estrelló en un campo de Pennsylvania, por ello opinó que era necesario pedir la creación de una nueva comisión investigadora independiente, dispuesta a examinar todas las opciones posibles sobre los acontecimientos de aquel día.

A la mañana siguiente, al llegar a su trabajo, Donald Buswell descubrió que ya no tenía acceso a su oficina y que se le había iniciado una pesquisa. La simple mención de dudas sobre la versión oficial de lo ocurrido podría ser catalogada como una traición.

Transcurridos cinco años de los terribles sucesos que conmocionaron a Estados Unidos, existe una rara madeja de misterios aún no develados.

No pocos ciudadanos se cuestionan, al igual que el sargento Buswell, lo acontecido. Un sondeo de la Scripps Howard/Ohio University describió que el 36% de los estadounidenses opina que la administración Bush está implicada activa o pasivamente en la perpetración de los atentados del 2001, mientras otros consideran que el Pentágono no fue alcanzado por un avión comercial, sino por un misil o que el derrumbe de las Torres Gemelas no fue provocado por las aeronaves que las embistieron, sino por explosivos.

Por su parte, la encuesta de Zogby USA, realizada entre el 12 y el 16 de mayo último indicó que alrededor del 42% de los norteamericanos no está convencido de la validez de los trabajos de la comisión presidencial Kean para la investigación, un 44% considera que Bush manipuló los atentados para iniciar la guerra y casi el 45% desea que vuelva a abrirse la indagación judicial.

Informaciones difundidas por la red alternativa Voltaire revelan que las grabaciones de los controladores aéreos que relataron lo sucedido han sido metódicamente destruidas por un responsable no identificado de la Federal Aviation Administration (FAA), entre diciembre del 2001 y febrero del 2002. Sin embargo, hubo instrucciones oficiales de no desaparecer ningún indicio que pudiera ser útil a las pesquisas.

Las especulaciones acerca de que la tragedia no fue más que una acción meticulosamente programada por Washington, se avivan un lustro después. El tenebroso Bin Laden, en cuyo nombre se inició la cruzada de Bush contra el terrorismo, sigue sin aparecer y la ocupación de Afganistán e Iraq se ha convertido en un baño de sangre que ya pesa sobre las espaldas del mandatario, pese a su obstinada afirmación de que la guerra global contra el terror ha sido todo un éxito.

Apenas se produjeron los atentados, Cuba manifestó su solidaridad con el pueblo de Estados Unidos. El Presidente Fidel Castro alertó: "Posiblemente vengan días peligrosos para el mundo... Ninguno de los problemas del mundo, ni el del terrorismo, se pueden resolver por la fuerza, y cada acción de fuerza, cada acción disparatada del uso de la fuerza, en cualquier parte, agravaría seriamente los problemas del mundo." ¡Cuánta razón en sus palabras!

Cinco años después es evidente que este planeta resulta el sitio más inseguro jamás visto. Se han elevado los tonos agresivos del discurso político de la Casa Blanca, no solo contra el mundo, sino contra los propios estadounidenses, quienes dentro de su nación son vigilados y espiados constantemente, debido a los ilegales poderes que se ha arrogado el Presidente.

Tras la ocupación de Afganistán le siguió la de Iraq. Al observar tan sombrío panorama nos cabe la pregunta: ¿era necesario el 11 de septiembre para Bush? Para responder no vaya usted muy lejos. Mire el mapa y la posición estratégica de la zona del conflicto. Ahí está la ruta del petróleo para Washington, por lo tanto las dudas del sargento Donald Buswell no están erradas.

 

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