La CIA teje una telaraña contra Cuba y Venezuela

W.T. WHITNEY

El jefe del servicio de Inteligencia de EE.UU. John Negroponte anunció el 18 de agosto la creación de una nueva misión de la Agencia Central de Inteligencia para supervisar las operaciones de Inteligencia en Venezuela y Cuba a un nivel estratégico. J. Patrick Maher, un veterano de 32 años en la CIA con experiencia como supervisor en Colombia y el Caribe, fue nombrado como jefe interino de la misión.

Según Negroponte, "los legisladores se concentran cada vez más en los retos que Cuba y Venezuela representan para la política exterior de EE.UU.". Hizo hincapié en la preocupación de Washington en torno a las estrechas relaciones entre ambos países y en la no cooperación por parte de Venezuela con la "campaña antiterrorista de Washington".

El cambio viene inmediatamente después del ascenso temporal de Raúl Castro a la presidencia de Cuba el 31 de julio y coincide con los preparativos en Venezuela para las elecciones presidenciales del 3 de diciembre.

Como muestra de la seriedad con la que el gobierno de EE.UU. considera a Cuba y Venezuela, el nuevo puesto es una de las únicas seis agencias que operan en un nivel estratégico dentro de la burocracia de la Inteligencia. Una de ellas cubre Irán y Corea del Norte —los únicos otros dos países con un jefe de misión— y otras cuatro que se encargan de la contraproliferación, el contraterrorismo, la contrainteligencia y las armas de destrucción masiva.

Negroponte le dio a Maher la responsabilidad "de asegurar que los legisladores contaran con una gama total de información de Inteligencia oportuna y precisa en la cual puedan basarse para tomar sus decisiones". Ese objetivo, sugieren los analistas, anticipa una acumulación progresiva de agentes y oficiales en el terreno en los dos países.

Esa atención multiplicada por parte del servicio de Inteligencia de EE.UU. hacia Cuba viene cinco semanas después que la administración Bush hiciera público una actualización de sus planes para llevar a Cuba de vuelta al capitalismo. La salida de Fidel Castro del poder se supone haya señalado el momento para comenzar su ejecución, facilitada por los 80 millones de dólares reservados para los opositores del gobierno cubano. Ese reloj, por supuesto, ha comenzado a marcar.

Las operaciones de Inteligencia en Venezuela se están intensificando, justo como las nuevas indicaciones de los gastos masivos de EE.UU. para librarse de Hugo Chávez son objeto de la atención pública. De acuerdo con un informe del 26 de agosto de la Agencia Asociada (AP), desde el 2002 la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. ha distribuido 26 millones de dólares a través de 220 donaciones a receptores venezolanos conforme a una "Iniciativa para Fomentar la Esperanza en Venezuela". La información surgió de un estudio de 132 contratos detallados en 1 600 páginas accesibles con el respaldo de la Ley de la Libertad de Información.

Dentro de la USAID, una "Oficina para las Iniciativas de Transición" OTI (según sus siglas en inglés) valora los gastos en Venezuela y otros "países prioritarios" como Iraq, Afganistán, Bolivia y Haití. Según se informa, el financiamiento de la OTI está libre de las estipulaciones que se aplican a otras donaciones de la USAID, y los fondos están disponibles en poco tiempo porque salen de las asignaciones para la "ayuda de desastres".

Como un programa paralelo balanceado encaminado a complementar las actividades de la Inteligencia de EE.UU., la Fundación Nacional para la Democracia ha distribuido unos 2,9 millones de dólares, en un periodo de cuatro años, dirigidos a la preparación técnica para la organización de los partidos políticos y la educación de los electores.

Si otra experiencia latinoamericana apoya la verdad, el trabajo secreto de EE.UU. tratará de influenciar los medios masivos venezolanos, un campo fértil ya que los periódicos y las estaciones de televisión de la oposición allí están muy lejos de quedarse callados.

El 25 de agosto, por ejemplo, algunos periódicos latinoamericanos, entre ellos La Nación, de Buenos Aires, publicaron un artículo de Simón Romero, de Caracas, en el que se afirma que Venezuela ha colaborado con Irán en un programa de enriquecimiento de uranio.

Los periodistas que trabajan con ese y otros periódicos informaron a la Asociación de Profesionales de los Medios Masivos en Argentina que la CIA había fomentado esa línea. Alegaron que los "diplomáticos" estadounidenses los habían sobornado para que expusieran la posición de EE.UU. en trabajos que cubrieran la admisión de Venezuela en el grupo comercial MERCOSUR y la propuesta de la reelección en octubre del presidente brasileño Lula da Silva.

La revelación de Ego Ducrotto, que aparece en el sitio web de Rebelión, del 25 de agosto, afirmaba que el personal de la CIA trabajaba "codo con codo" con los representantes del ala derecha de la Sociedad Interamericana de Prensa, cuyas oficinas centrales radican en Miami.

 

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