¿Taliban vs. OTAN?

MIGUEL ÁNGEL UNTORIA PEDROSO
untoria@granma.cip.cu

El conflicto tratan de presentarlo entre la OTAN y la resistencia en Afganistán, con el objetivo de desviar la atención sobre el verdadero responsable: el gobierno de los Estados Unidos.

Ataque con coche bomba a convoy de la OTAN en Kandahar.

Un lustro atrás, el presidente George W. Bush decidió desplegar el poderío militar estadounidense en ese "obscuro rincón" del mundo, con la justificación de hacer pagar a los que concibieron y dirigieron los atentados del 11 de septiembre del 2001 en el corazón del imperio.

La historia es conocida por todos, la superioridad numérica y tecnológica estadounidense logró en breves plazos el objetivo de neutralizar las fuerzas del talibán y ocupar militarmente el país. Después, como siempre hacen, buscaron el apoyo militar de sus aliados para compartir entre varios la injustificada ocupación militar, mientras preparaban una agresión similar contra Iraq.

A estas alturas, además de los 20 000 estadounidenses hay otros 18 000 efectivos militares de 37 países desplegados en Afganistán, incluidos países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, pero la resistencia continúa.

La semana anterior, por ejemplo, 2 000 militares de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, que depende de la OTAN) y de las fuerzas de seguridad del Gobierno impuesto en el país, realizaron en el sur de Afganistán la operación Medusa, con el objetivo de controlar esa zona, tradicional bastión talibán, pero las acciones contra los ocupantes continúan.

Con el decursar del tiempo, los rebeldes afganos, han ganado en organización. La efectividad de sus acciones contra las fuerzas ocupantes se hacen sentir a diario, de forma tal que ya la OTAN reconoce que enfrenta dificultades en ese país y su comandante en jefe, el general norteamericano James Jones, considera que las fuerzas de la ISAF han sido sorprendidas por la resistencia de los talibanes en el sur del país y que necesitan refuerzos en esa región, pero los aliados no parecen dispuestos a enviar más tropas.

Jones reconoció la intensidad de los combates y que los talibanes, en determinadas regiones, no solo realizan breves ataques y se retiran de inmediato, sino que parecen determinados a defender el lugar.

El general estadounidense afirma que los talibanes someten a los aliados a la "prueba" de saber si la OTAN puede aceptar soportar pérdidas.

Las informaciones de prensa se corresponden con sus afirmaciones. A mediados de la primera quincena de septiembre diferentes fuentes reportaron desde Kabul que un devastador ataque suicida con coche bomba a pocos metros de la Embajada de EE.UU., el peor desde el derrocamiento de los talibanes en el 2001, causó la muerte de 16 personas, siete de ellos militares de las fuerzas de ocupación, incluidos dos estadounidenses.

Acciones similares y ataques a las fuerzas ocupantes se reportan diariamente a pesar de una nueva operación ofensiva en la que participan unos 7 000 efectivos de la OTAN y el Gobierno afgano que comenzó el pasado día 17 en cinco provincias en el centro y en el oriente del país.

Si tomamos el ejemplo de Canadá, vemos que sus bajas mortales fueron cuatro en el 2002, dos en el 2003, una en el 2004, otra en el 2005, y ya suman 36 en el 2006.

Para Washington la situación es doblemente complicada, pues tiene que sumar a los 2 686 muertos y 19 910 heridos de sus tropas en Iraq, (reconocidos por el Pentágono) los de Afganistán, y la cifras crecen día a día.

Visto superficialmente, parecería un encuentro entre la OTAN y los talibanes, pero en el fondo se trata del enfrentamiento de la resistencia afgana a los designios de Washington.

Las bajas del Pentágono en Afganistán así lo demuestran. Entre el 2001 y el 2006, la coalición que ocupa militarmente Afganistán ha sufrido 482 bajas mortales, de ellas, 339 estadounidenses. En el mismo periodo, 901 militares de Estados Unidos resultaron heridos.

Los muertos y heridos del Departamento de Defensa han ido aumentando progresivamente desde el inicio de la invasión: 2001, 12 muertos y 35 heridos, 2002 (48 y 72), 2003 (48 y 96), 2004 (52 y 214), 2005 (99 y 266), y en lo que va del presente año, 80 muertos y 216 heridos.

Mientras, sus principales aliados de la OTAN, como Gran Bretaña, Canadá, Alemania, España, Italia y Francia han perdido 40, 36, 18, 19, 6 y 9 militares respectivamente.

Así las cosas, el general Jones, considera que el refuerzo en el sur de Afganistán debe salir de unidades ya desplegadas en otras regiones del territorio afgano, y aunque no se refirió a ningún país específicamente insistió en la necesidad de flexibilizar las exigencias presentadas por algunos de sus aliados con relación a la entrada en combate de las tropas que desplegarían en Afganistán.

Uno de los casos es el de Alemania, que tiene 5 000 soldados estacionados en el norte, en una región considerada de relativa calma, y que solo pueden entrar en acción frente a los talibanes mediante un acuerdo de la Bundestag (Parlamento alemán).

A fin de cuentas los talibanes no diferencia entre OTAN y Estados Unidos a la hora de enfrentar la ocupación extranjera.

 

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