.— El ex jefe de la diplomacia
norteamericana Colin Powell dijo hoy que el mundo comienza a dudar de
la base moral de la lucha contra el terrorismo que pregona el
presidente George W. Bush.
En una carta dirigida al senador republicano John McCain, el
también general en retiro se opuso al plan de Bush de legalizar la
tortura.
La misiva salió a la publicidad coincidiendo con una visita del
mandatario este jueves al Congreso donde presionó a los legisladores
para que aprueben autorizar interrogatorios severos a presuntos
terroristas.
Bush manifestó a medios de prensa a su regreso a la Casa Blanca que
se opondrá a cualquier iniciativa que contraríe su idea, la cual
algunos expertos consideran como un intento de legalizar la tortura.
En su comunicación a McCain, uno de tres republicanos opuestos a la
iniciativa del mandatario, el general retirado y ex jefe del estado
mayor conjunto planteó que el Congreso no debe aceptar una
interpretación diferente a lo que dice la Convención de Ginebra.
El tratado en cuestión protege a los prisioneros de guerra y
establece el tratamiento que deben recibir.
Modificar el Artículo 3 que prohíbe la tortura y todo tratamiento
degradante a un prisionero, añadirá más dudas a la base moral de la
lucha contra el terrorismo que enarbola el gobierno.
Según el ex militar, eso "también pondrá a nuestros soldados en
riesgo".
La propuesta del Ejecutivo estadounidense incrementaría aún más las
discrepancias con sus aliados, pues no sólo trata de legalizar los
maltratos, sino también intenta evitar que uniformados de ese país
sean llevados a juicio por crímenes de guerra, según analistas.
Expertos consideran que la ofensiva de la Casa Blanca en materia de
seguridad les crea problemas a los republicanos para triunfar en las
elecciones legislativas de noviembre.
El gobernante intenta, además, que se legalice el programa de
escuchas que recientemente fue descalificado por un alto magistrado
norteamericano.