El
primer ministro palestino, Ismail Haniye, acusó hoy a Estados Unidos
de frenar los esfuerzos entre las agrupaciones locales para lograr un
gobierno de unidad nacional.
Afirmó que el gobierno norteamericano "no quiere
que los palestinos estén unidos y pone obstáculos en el camino de este
acercamiento político".
Las declaraciones de Haniye fueron pronunciadas
luego que Washington mostró escepticismo y expresó que el proyecto
palestino no satisface las condiciones impuestas para suspender las
sanciones internacionales y reanudar la ayuda.
La secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo que
la nueva dirección tendrá que acatar las demandas del Cuarteto para el
Medio Oriente (ONU,Rusia, Unión Europea y Estados Unidos), que exige
al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) que reconozca a Israel y
abandone la lucha armada.
El pasado lunes Hamas y la organización Al Fatah
acordaron establecer un gobierno de unidad nacional y para su
conformación fue nombrado al frente el actual primer ministro.
En declaraciones recientes el presidente de la
Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, señaló que por mayoría
parlamentaria fue escogido Haniye para formar el nuevo Ejecutivo.
Este jueves, directivos de ambas organizaciones
prosiguieron las conversaciones para definir la composición del
Gabinete, que quedará integrado por 24 carteras.
El acuerdo de coalición se sustenta en el documento
de los prisioneros palestinos en Israel que sugiere, entre otros
aspectos, el reconocimiento a ese país.
Saeb Erekat, jefe negociador palestino, declaró hoy
a la emisora La Voz de Palestina que el objetivo principal del futuro
gobierno será levantar el bloqueo internacional impuesto a los
territorios autonómicos desde marzo pasado y reanudar el estancado
proceso de paz.
Con la ascensión al poder de Hamas, Estados Unidos,
Israel y la Unión Europea decretaron un boicot a la Franja de Gaza y
Cisjordania que sumió en una profunda crisis financiera y humana a la
inmensa mayoría de sus residentes.
En los últimos ocho meses unos 165 mil empleados
públicos se vieron privados de cobrar sus salarios, los principales
servicios colapsaron y las instituciones oficiales quebraron ante la
falta de recursos.