.— En medio de
la negativa de la mayoría de los miembros de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Polonia anunció hoy su compromiso
a enviar en febrero próximo mil soldados adicionales a Afganistán.
Durante los últimos días, el comandante de la OTAN, el general de
la marina estadounidense James Jones, insistió sin mucho éxito ante
los jefes militares europeos en la necesidad de reforzar el
contingente de la alianza en la referida nación asiática.
Medios de prensa locales comentaron que la mayoría de los estados
ex socialistas de Europa del este militantes en la OTAN, más
comprometidos con Washington, se mostró proclive a cumplir el llamado
para enviar uniformados al convulso estado.
Jones insistió ayer en que la alianza, que comanda desde el verano
pasado la Fuerza Internacional de Apoyo a la Seguridad en Afganistán (ISAF),
integrada por 37 naciones, requiere de al menos dos mil 500 militares
más, así como aviones y helicópteros.
El portavoz del ministerio polaco de Defensa, Leszek Laszczak,
admitió que su país estaba conciente de los riesgos de esa operación,
en la cual las tropas del tratado trasatlántico enfrentan en el sur
afgano a grupos armados talibanes.
Sin embargo, Jones deseaba que los refuerzos llegaran de inmediato,
por lo cual deberá conformarse por el momento con los 200 militares
polacos ya desplegados en suelo afgano, como parte del contingente de
más de 18 mil uniformados de la alianza.
Hace apenas dos meses, el pacto noratlántico relevó a las tropas
estadounidenses que como parte de la operación Libertad Duradera
trataban de poner fin a la resistencia a la ocupación extranjera de
las fuerzas del Talibán, derrocado tras la invasión de 2001.
En octubre de ese año, Washington atacó al empobrecido país
asiático, con el pretexto de apresar al saudita Osama Bin Laden, cuya
captura el Pentágono nunca pudo anunciar, aunque si dejó cientos de
civiles muertos tras bombardeos indiscriminados.
Casi cinco años después de la ocupación y alarde de democratización
del país asiático, Estados Unidos registró más de 300 soldados
muertos, en tanto su aliado más cercano, Gran Bretaña, perdió al menos
37 uniformados, sólo en los dos últimos meses.
El propio Jones debió reconocer que las fuerzas de la OTAN
encontraron una resistencia mucho mayor a la esperada en el sur de
Afganistán, en una situación calificada por algunos expertos de
similar o peor a la existente en Iraq.
Gran Bretaña y Estados Unidos agredieron unilateralmente a la
nación del Golfo Pérsico, en marzo de 2003, y desde entonces
registraron casi tres mil muertos entre las fuerzas de ambos países.
Medios de prensa locales recuerdan que Polonia inició en este año
la reducción gradual de sus dos mil soldados desplegados en el estado
árabe.