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Diversas organizaciones populares bolivianas respaldaron hoy la
denuncia gubernamental de un complot de signo derechista para derrocar
al presidente Evo Morales y abortar el proceso de cambios que vive el
país.
La Central Obrera Boliviana (COB) y el movimiento sindical del
vecino municipio de El Alto, así como organizaciones campesinas de la
oriental ciudad de Santa Cruz, coincidieron en señalar que la
conspiración está a cargo de varios comités cívicos regionales.
Los comités de los departamentos (provincias) de Santa Cruz,
Tarija, Beni y Pando cumplieron hace seis días un paro parcial de 24
horas para que la Asamblea Constituyente se sujete a los criterios de
minorías derechistas de ese foro, con el fin de bloquearlo, según el
gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).
El presidente Evo Morales denunció el pasado lunes que esa huelga
fue parte de un complot para derrocarlo y frustrar el proceso de
cambios, urdido por seis prefectos (gobernadores) departamentales para
derrocarlo, desestabilización que involucra a Estados Unidos
El secretario general de la COB, Mario López, atribuyó la conjura a
grupos oligárquicos y fuerzas políticas de derecha que se resisten al
cambio y anunció una reunión de organizaciones populares para
concertar acciones en defensa de la democracia.
Los dirigentes de la Confederación de Obreros Fabriles, Sosimo
Paniagua, y de la Federación de Trabajadores Ferroviarios, Nicolás
Baltazar, condenaron el complot y lo consideraron abiertas amenazas
separatistas de dirigentes regionales cruceños.
El secretario ejecutivo de la Central Obrera de El Alto, Edgar
Patana, advirtió que una de las acciones de los conspiradores consiste
en dividir a las organizaciones populares, con dinero que usan además
para empujar a estas a provocar conflictos contra el gobierno.
El líder de la Federación de Campesinos del oriental departamento
de Santa Cruz, Benigno Vargas, demandó a su vez a los sectores
conservadores que dejen gobernar al presidente Morales y se abstengan
de conspirar desde esa región.
Confirmó la intención de los lanriegos e indígenas de bloquear los
accesos a la ciudad de Santa Cruz en defensa de la Constituyente ante
presiones derechistas y en demanda de que se acelere la ejecución de
la revolución agraria, en favor de los trabajadores del campo.