El famoso flautista y compositor cubano Richard Egües, Premio
Nacional de Música, falleció a las 12 y 40 de la madrugada de hoy en
la capital cubana.
Su cadáver se encuentra tendido en la funeraria de Calzada y K,
donde recibe el homenaje póstumo de familiares, amigos y pueblo en
general. El sepelio será a las 4 y 15 de esta tarde en el cementerio
de Colón.
Richard Egües (Eduardo Richard Egües Martínez), nació en el
municipio de Cruces, provincia de Cienfuegos, el 26 de octubre de
1926. Desde muy temprana edad comenzó a estudiar con su padre
guitarra, flauta, piano y clarinete, y a los 14 años de edad integró
como pianista la orquesta "Monterrey".
A los 16 años tocó en la Orquesta "Hermanos García" y en la
"Ritmo y Alegría". En 1952 empezó a trabajar como flautista en la
Orquesta Aragón donde permaneció hasta 1985, cuando fundó su propia
orquesta.
Con Richard Egües y Rafael Lay, la orquesta "Aragón" llegó a
adquirir una sonoridad y sello propios, convirtiéndose en una de las
principales orquestas típicas del siglo XX en Cuba. Sus
improvisaciones en la flauta se hicieron tan famosas que casi todos
los flautistas de orquestas típicas, tanto en Cuba como en el
extranjero, comenzaron a imitarle.
Como compositor alcanzó los mayores éxitos con varios
cha-cha-chá, entre ellos: "El bodeguero", "Bombón chá", "Picando de
vicio", "Por qué me tienes así". También sus sones montunos "El
qüini tiene bandera", "El trago", "La cantina", y "Maloja",
obtuvieron un alto nivel de popularidad y difusión en Cuba.
Compuso danzones cantados, entre los cuales, "Gladys" y "Cero
penas" son los más famosos. También compuso canciones, boleros,
guarachas, guajiras, baladas y otros géneros de la música popular.
Richard entró a la Aragón de manera definitiva en 1954, al
sustituir a otro grande de la flauta, el cienfueguero Rolando
Lozano, fichado ese año por la Orquesta América, de Ninón Mondéjar,
contratada para una larga temporada en México. Lozano había ocupado
en 1950, a su vez, el puesto de otro notable músico cienfueguero,
Efraín Loyola, fundador de la Aragón.
La comunicación espiritual y creativa entre Richard y el director
de la orquesta, el maestro Rafael Lay Apesteguía, fructificó en el
logro de lo que con razón se ha dado en llamar la Charanga Eterna.
(AIN)