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Contra el mosquito
Abrir todas las puertas
JOEL MAYOR LORÁN
Joel@granma.cip.cu
No pueden subir, fue la respuesta, y ninguna explicación la hizo
cambiar de idea. Omar Vélez intentó persuadirla: la campaña contra el
Aedes aegypti exige fumigar sistemáticamente. En casa de Elena robaron
una vez. Desde entonces, sus padres le prohíben dejar pasar a alguien.
Aunque el operario le propuso llamar al compañero de vigilancia en el
CDR para que los acompañara, ella se negó.
El
lugar donde no se aplique el producto será un refugio seguro para los
mosquitos.
Esa vivienda, en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución,
era la primera que visitaban esa mañana. Sin embargo, otros muestran
la receptividad que los operarios demandan. Mercedes Rabeiro y su hija
Denise abren de inmediato. En los altos, Dailín Cepero tampoco demora,
a pesar de que aún estaba acostada.
En mi casa siempre han fumigado. Incluso les indico algunos sitios
donde quiero que insistan. La población debe cooperar al máximo; es
por su salud, la de la familia y la de sus vecinos, afirma Mercedes.
Ojalá todos se percataran de eso, comenta Omar. "Es una cuestión de
conciencia. El lugar donde no se aplique el producto se convertirá en
refugio para los mosquitos. Algunos no lo entienden; se niegan o
inventan pretextos".
"Nosotros valoramos determinadas situaciones. Hemos llegado
mientras le dan de comer a un viejito o en el momento en que están
preparando una mezcla para repellar una pared. Sencillamente, anotamos
la dirección y volvemos por la tarde.
"En ocasiones nos han dicho que no podemos fumigar porque en la
casa hay un asmático, y eso no es ningún problema: solo tiene que
salir y esperar el tiempo necesario para volver a entrar, como mismo
sucede con los demás", aclara.
Junto con Pedro Alemán se dirige a Montoro 117. Luego continuarán
por la calle Bruzón y otras, pues la jornada les reserva unas 130
viviendas. Ya en el viejo edificio los esperan. Josefa Villa,
secretaria del bloque de la FMC, avisó a los vecinos. Mas, en la tarea
de que a nadie le tome por sorpresa la visita interviene todo un grupo
de personas.
A Juan Morales, se le encomendó la responsabilidad de mantener
informados a los pobladores de la circunscripción 45, del Consejo
Popular Príncipe. Para ello se vale de dos activistas por cuadra, que
selecciona de acuerdo con cada CDR. Le corresponde velar por que no
haya viviendas cerradas, se realice el reconocimiento del inmueble
para detectar posibles focos, que estos sean destruidos y los
mosquitos adultos erradicados.
Tanto Omar como Pedro celebran el apoyo de los factores de la
comunidad. "Con su ayuda es más fácil desarrollar nuestro trabajo". El
uno procede de la Empresa Cárnica Habana, donde se desempeña como
técnico de seguridad y protección, el otro es chofer del Consejo de
Administración Provincial. Ninguno titubeó cuando le propusieron la
misión de andar de casa en casa, con su mensaje de salud.
Omar batallará durante 15 días contra el Aedes aegypti. En cambio,
Pedro ha acumulado tal experiencia que lleva ya dos meses lidiando con
el mosquito. Ambos llegan cada mañana al Policlínico Plaza y recogen
la motomochila listos para un nuevo día de campaña.
Recargarán también los bríos. A la segunda llamada al apartamento
de Plaza, el primero que visitaron, la jovencita Elena telefoneó a los
padres. Estos decidieron acudir. Unos minutos antes llegó su novio y
consintieron en dejar pasar a los fumigadores. Sucede que para vencer
al agente transmisor del dengue han de abrirse todas las puertas. |