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Colores dramáticos de Blanca Rosa Blanco
ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu
Pudiera
parecer un privilegio una entrevista con esta actriz actualmente de
moda en planos estelares de la actuación, especialmente dentro del
cine y la televisión. Y lo es, pero resulta también una compleja
misión desentrañar el carisma de una actriz cuyos "colores"
interpretativos van mucho más allá de su nombre, algo "cromático",
revelador: Blanca Rosa Blanco.
Consecuente
con eso, y para que el lector se encuentre cuanto antes con ella, en
el diálogo tocamos solo temas vitales y en esta obligatoria
introducción adelantamos exclusivamente datos imprescindibles, como lo
son su fecha de nacimiento el 24 de febrero de 1972 y su graduación
(1995) en el Instituto Superior de Arte (ISA), donde participó de
inmediato en obras dirigidas por los profesores Vicente Revuelta, José
Antonio Rodríguez y Roberto Blanco.
Su primer grupo al graduarse fue Irrumpe y luego trabajó con éxito
también en cine, teatro y televisión, hasta obtener lauros como el
Caricato (2003), además de su actuación en La noche, de Abilio
Estévez (1995), premio en los Festivales de Teatro de La Habana y
Camagüey.
Blanca Rosa ha actuado además en varias películas, telenovelas y
unas 15 miniseries, sobre cuyos personajes es de las que no gustan
"preferir" a ninguno: "Las obras, los textos, los personajes vienen y
van de acuerdo con las circunstancias, y muchas veces, cuando menos se
espera. Escoger alguno no sería justo: cada uno cumple su objetivo en
cada momento, y de ellos no desecho nada. Soy consecuente con `sus
(mis)' errores y consciente de que siempre pude haberlo hecho de otra
manera".
"Los personajes son como esos hijos que se equivocan, crecen,
maduran o suelen desviarse a veces. Entra en ello la contradicción y
eso es lo que me motiva a distinguirlos y conservarlos sin
preferencias, hasta volverlos a hacer si me lo permiten. Me gusta
disfrutar de las vidas ajenas, desconocidas".
¿Qué dices sobre tu papel en Páginas del diario de Mauricio?
Tuve suerte que Mirta, la protagonista, llegara ahora, a través de
esta película. Por mi manera de ver la vida creo que todo sucede justo
cuando debe ser, por alguna extraña razón de la naturaleza, y no
antes, y eso solo lo aprendes o no. Creo que me vino bien cometer
errores y dosificar la desesperación, combinar mesura es bien
complicado en mí, pero, con mucho esfuerzo, lo he ido logrando. Ahora,
si, además, esta mesura pertenece a un personaje cuya contención de
ideales, pensamientos, están comprometidos con la realidad, pues se
disfruta más. Fue difícil convivir con Mirta y, a la vez, necesario y
en ello Manolo Pérez, el director, tiene todo el mérito: él logró
descubrir emociones nuevas y me hizo sentir con muchos deseos de
seguir. El cine es un compromiso interminable y, de alguna manera, una
ventana desconocida, profunda.
¿Y sobre la Carmen de La cara oculta de la luna?
"En cuanto al fenómeno de esa telenovela, creo que estuvo destinada
a ser masiva y popular. Carmen ha superado mis expectativas, si bien
es cierto que estamos narrando, a través de ella, circunstancias
conocidas, sabidas de antemano. Esta realidad marginal no es común en
los medios y comenzó a ser atractiva desde el primer momento, como
también lo han sido otras historias, valga la salvedad. Sucede que el
tema madre-hijos toca la parte mas sensible, pero en ese tema todavía
hay mucha tela por donde cortar. En esencia fue difícil asumir el
personaje. Carmen y yo somos diametralmente opuestas, me costó mucho
encontrar su verdad: los personajes negativos también tienen sus
verdades y no se puede traicionar al personaje. Sufrí mucho y tuve mis
contradicciones y días de confusiones e incertidumbres. El equipo fue
decisivo, todos".
¿Crees en la suerte?
"Sí, hay algo de cierto en la suerte y creo que ciertamente he
tenido alguna con las oportunidades. No ha sido fácil poder elegir y
seguir en el camino y no agotarme antes. Ha sido un tiempo dedicado y
aún queda más de mí por descubrir y hacer..." |