Cuba asumirá por segunda vez la presidencia del Movimiento de
Países No Alineados (NOAL) renovando sus tradicionales esfuerzos por
fortalecer la unidad de las naciones del Tercer Mundo y la lucha por
la paz, destaca un reporte de prensa Latina.
La isla antillana encabezó esa instancia internacional por primera
vez durante el período 1979-1983, etapa en la cual NOAL enfrentó
serios retos ocasionados, fundamentalmente, por la agresiva política
exterior del gobierno de Estados Unidos.
Durante el ejercicio de la presidencia del Movimiento por Fidel
Castro, fue necesario acudir ante el Consejo de Seguridad y la
Asamblea General de la ONU para denunciar a Israel, que con apoyo de
Washington invadió el sur del Líbano y agredió a Siria.
Allí demandó la solidaridad con los combatientes palestinos y
libaneses, expuso la realidad de las matanzas llevadas a cabo por los
israelíes en Sabra y Shatila y rechazó el suministro de armas por
Estados Unidos a Israel para perpetrar dichas acciones.
En ese período fue también fundamental el apoyo al pueblo de
Namibia y la SWAPO, frente a la filosofía racista del entonces
gobierno de Pretoria, que discriminaba a 20 millones de sudafricanos y
apoyaba a grupos contrarrevolucionarios en Angola y Mozambique.
Al hacer un balance de la actuación cubana, en ocasión de asumir la
India la presidencia de NOAL en 1983, Fidel Castro puntualizó que al
condenar a Sudáfrica nunca se olvidó el apoyo norteamericano para sus
ataques a los países de la llamada Línea del Frente.
También recordó la agresividad de Estados Unidos contra Libia, que
provocó la protesta del foro y la denuncia de las operaciones
clandestinas y públicas de la Casa Blanca contra la revolución
sandinista y los movimientos populares en El Salvador y Guatemala.
Igualmente evocó la solidaridad no alineada con Granada, Surinam,
Panamá, Belice y Puerto Rico, estados víctimas de las presiones del
poderoso vecino del norte.
Durante aquellos años, tampoco descansó la administración
norteamericana en sus intentos de terminar con la Revolución cubana y
en aquella ceremonia de entrega de la presidencia a la India, Fidel
Castro recordó el largo bloqueo a la isla caribeña.
Los imperialistas se consumen de odio e impotencia frente a un país
pequeño, laborioso, de vida humilde y digna, y sabemos de las
instrucciones a la CIA de reanudar planes para eliminar a dirigentes
de Cuba, especialmente a su presidente, dijo el mandatario.
En aquel informe, ocupó lugar preferente la exhortación a
solidificar la unidad en momentos de peligro para todo el planeta,
como arma fundamental para un Movimiento que aboga por la plena
vigencia de la autodeterminación y soberanía de los pueblos.
A 23 años de aquella rendición de cuenta de la presidencia cubana,
La Habana vuelve a asumir el cargo en una coyuntura igualmente
especial para el mundo, marcada por la presencia de una superpotencia
nada apegada a las leyes internacionales.