— El presidente estadounidense, George W. Bush, se encuentra hoy de
visita en la ciudad de Nueva Orleans, la principal víctima hace un año
de su incapacidad para enfrentar el azote del huracán Katrina, según
analistas.
La víspera Bush llegó a la zona devastada por la tormenta tropical
mientras el vacacionaba en su rancho de Crawford, Texas, hace un año.
Entonces, según la televisora CNN, el 64 por ciento de sus
compatriotas desaprobaron su gestión con sólo un 34 por ciento que le
dieron su apoyo, clara muestra de la evaluación negativa que recibió
el gobierno.
Aunque viajó en 13 oportunidades a la región, el daño estaba hecho
y ahora sólo le resta tratar de dar una imagen de progreso para
intentar ayudar a los republicanos en su afán de mantener el control
del Congreso en noviembre.
Empeñado en borrar esa imagen negativa, Bush habló en días
recientes de que aprendió las lecciones de Katrina, aunque sus
compatriotas piensan todo lo contrario.
Diferentes análisis indican que el balance es negativo, porque no
se cumplieron las palabras ni expectativas anunciadas por las
autoridades al calor de la tragedia.
Informes oficiales indican que sólo el 27 por ciento de los estados
y el 10 por ciento de las más grandes urbes del país están preparadas
para enfrentar una tragedia de la magnitud de la causada por Katrina.
Influyentes publicaciones abordan el asunto y ponen en tela de
juicio la actuación del gobierno y la capacidad de enfrentar otros
desastres.
Al respecto, Javier Sierra, columnista del Sierra Club, el mayor
grupo ecologista estadounidense, plantea que son pocos los avances
después de aquellos terribles días de finales de agosto y principios
de septiembre de 2005.
Mientras, la tormenta tropical Ernesto amenaza con poner a prueba
si el gobierno aprendió realmente las enseñanzas de Katrina. Los
meteorólogos predicen que cobrará más potencia en el Golfo de México,
después de abandonar territorio cubano.
Por lo pronto, la imagen de Bush continúa manchada por la
deficiente reacción de su gobierno ante Katrina, aunque el mandatario
intenta dejar en claro su participación en los preparativos para
enfrentar a Ernesto.
El clima de tensión se incrementa en el sur, sobre todo en Florida,
donde la población arrasa con los productos en tiendas y supermercados
previendo lo peor.