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Presidente Bush en escenario creado por su incompetencia

WASHINGTON, 29 de agosto (PL) — El presidente estadounidense, George W. Bush, se encuentra hoy de visita en la ciudad de Nueva Orleans, la principal víctima hace un año de su incapacidad para enfrentar el azote del huracán Katrina, según analistas.

La víspera Bush llegó a la zona devastada por la tormenta tropical mientras el vacacionaba en su rancho de Crawford, Texas, hace un año.

Entonces, según la televisora CNN, el 64 por ciento de sus compatriotas desaprobaron su gestión con sólo un 34 por ciento que le dieron su apoyo, clara muestra de la evaluación negativa que recibió el gobierno.

Aunque viajó en 13 oportunidades a la región, el daño estaba hecho y ahora sólo le resta tratar de dar una imagen de progreso para intentar ayudar a los republicanos en su afán de mantener el control del Congreso en noviembre.

Empeñado en borrar esa imagen negativa, Bush habló en días recientes de que aprendió las lecciones de Katrina, aunque sus compatriotas piensan todo lo contrario.

Diferentes análisis indican que el balance es negativo, porque no se cumplieron las palabras ni expectativas anunciadas por las autoridades al calor de la tragedia.

Informes oficiales indican que sólo el 27 por ciento de los estados y el 10 por ciento de las más grandes urbes del país están preparadas para enfrentar una tragedia de la magnitud de la causada por Katrina.

Influyentes publicaciones abordan el asunto y ponen en tela de juicio la actuación del gobierno y la capacidad de enfrentar otros desastres.

Al respecto, Javier Sierra, columnista del Sierra Club, el mayor grupo ecologista estadounidense, plantea que son pocos los avances después de aquellos terribles días de finales de agosto y principios de septiembre de 2005.

Mientras, la tormenta tropical Ernesto amenaza con poner a prueba si el gobierno aprendió realmente las enseñanzas de Katrina. Los meteorólogos predicen que cobrará más potencia en el Golfo de México, después de abandonar territorio cubano.

Por lo pronto, la imagen de Bush continúa manchada por la deficiente reacción de su gobierno ante Katrina, aunque el mandatario intenta dejar en claro su participación en los preparativos para enfrentar a Ernesto.

El clima de tensión se incrementa en el sur, sobre todo en Florida, donde la población arrasa con los productos en tiendas y supermercados previendo lo peor.

 

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