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Médicos cubanos en Indonesia
Una semilla en el otro lado del mundo
MARICELA RECASÉNS
Han pasado más de tres meses del potente terremoto que devastó gran
parte de la Isla de Java, y los integrantes del Contingente
Internacional Henry Reeve, que viajaron a Indonesia el pasado 3 de
junio para prestar ayuda humanitaria a las víctimas del desastre,
continúan llevando atención médica hasta las aldeas mas recónditas de
la municipalidad de Klaten, segunda más afectada por el sismo.
Miles
de personas han sido atendidas por los médicos cubanos.
Las patologías relacionadas con el terremoto han ido disminuyendo,
pero el precedente que ha sentado la Brigada Médica cubana en la Java
Central trasciende todo tipo de fronteras.
Hoy, a los hospitales de campaña de Cuba no solo acuden los
habitantes de Klaten, vienen de la populosa provincia vecina de
Yogyakarta y de las más apartadas aldeas circundantes. Kilómetros y
kilómetros recorren de noche los javaneses para llegar de madrugada a
las áreas de espera de los hospitales de Cuba para ser atendidos por
los médicos antillanos.
"Terima kasik, terima kasik, terima kasik", repetía una y otra vez
Niki, madre de una niña de seis años para dar las gracias a un equipo
de ortopedia que operó a su hija de una fractura abierta de fémur,
como consecuencia del impacto que causó el derrumbe de su vivienda
tras el temblor de tierra. "No conocíamos que podían existir gentes
tan diferentes, tan desinteresados", expresó Niki emocionada al
personal médico que asistió a la niña.
Hasta este 20 de agosto, en poco más de dos meses de haber llegado
a Indonesia, la Brigada Médica cubana ha atendido un total de 89 550
personas de muy bajos ingresos, las más necesitadas. De ese total, 47
451 se atendieron por consultas en el terreno y 1 865 fueron
intervenidas quirúrgicamente en ambos hospitales de campaña. Los
primeros en abrir el zafarancho en los quirófanos fueron los
ortopédicos al operar fracturas abiertas, implantar prótesis de
caderas y fijadores externos, así como otros avances de la medicina
cubana puestos en función de la ayuda humanitaria.
EL TRAUMA DE WEDI
El pintoresco distrito de Wedi, colindante a su vecino Gantiwarno,
en Klaten es un valle cubierto de frondosa vegetación. La habitual paz
de la comarca resultó súbitamente sacudida esa aciaga mañana del
pasado 27 de mayo. El temblor de tierra desplomó la mayoría de sus
aldeas para convertirlas en un montón de escombros. Destruyó el 75% de
sus viviendas y causó lesiones y heridas a tres de cada cuatro de sus
habitantes. En Wedi todavía hay camastros improvisados de bambú y
encordado, en los que los aldeanos de mayor edad descansan bajo los
fuertes rayos del sol. Sus aldeas sufrieron por partida doble los
efectos del terremoto debido a su proximidad con el epicentro del
sismo.
El
equipo de cirugía en plena faena en el hospital de campaña de
Gantiwarno.
Nani, una niña amigable de 10 años de edad, aún continúa
visiblemente alterada al recordar los hechos. Aunque inicia la
descripción de los sucesos con tono calmado, de pronto hace una pausa
y pierde la serenidad. "¡Estaba asustada!", exclama con los ojos
tristes . "Lo que más me dolió fue perder mi escuela". De momento se
le ilumina el rostro y recuerda las horas que pasó en el campamento de
Gantiwarno junto a los cooperantes cubanos de la salud en actividades
recreativas organizadas para los niños de su comunidad. "Ahora estoy
feliz porque los doctores vienen a visitarnos, vacunaron a mi
hermanita y a los otros niños de mi escuela".
Como a Nani y a su hermanita la Brigada Médica cubana en Indonesia
ha dado atención a miles de personas a través de actividades
educativas de promoción y prevención. Cerca de 10 000 pobladores de
Klaten recibieron de manos cubanas la vacuna contra el tétanos.
VIDAS SALVADAS
"Gracias a Dios y a los médicos cubanos, mi esposo está vivo, no
tengo dinero para pagar la sangre que él necesitaba", dijo Rianti, la
esposa del primer indonesio que recibió la sangre de un cubano, de
Hectico, como le llaman todos. "Sigan salvando vidas y continúen
ayudando a los pobres como lo han hecho aquí en Indonesia", expresó
Rianti mientras besaba y apretaba la mano de ese enfermero devenido
desde entonces insignia del contingente.
SEMBRAR LA SEMILLA
Vonny es una jovial muchacha indonesia de 25 años de edad que
voluntariamente se ha integrado a la brigada como traductora. Es la
líder de un grupo de 10 que comparte junto a los caribeños intensas
jornadas en los hospitales de campaña y en las consultas de terreno.
Por ella conocimos parte de la historia y las costumbres de este
pueblo. "Las mujeres aquí paren en sus casas", explicó sorprendida al
ver a la doctora Angelita, la ginecobstetra del Hospital de Prambanan,
hacer el primer parto de la Brigada 45 días después de estar en
Indonesia. Hoy, Vonny no sale de su asombro. Primero nació Fidelia,
luego Mariana, detrás Celia, Ernesto, Vilma... Hasta este 20 de agosto
en los hospitales de campaña de Cuba han nacido 31 niños. "Tengo 104
embarazadas a las que les doy seguimiento", dijo la doctora Ángela del
Toro momentos antes de dejar intacto su almuerzo para salir corriendo
a hacer una cesárea de urgencia.
"Al principio estaba escéptica, pensaba que no iba a venir ninguna
a parir al hospital, pero ahora estoy orgullosa de que ellas hayan
confiado en nosotros". La atención a embarazadas se ha convertido en
una de las prioridades de la Henry Reeve en Indonesia. Hoy 107 de
ellas se atienden por consultas en los hospitales integrales de
campaña de Prambanan y Gantiwarno.
"Estamos aquí únicamente por razones humanitarias", expresó el
doctor Luis Oliveros Serrano, jefe de la Brigada Médica en Indonesia
en declaraciones para la cadena televisiva norteamericana CNN. "Las
autoridades del Gobierno indonesio todo el tiempo han colaborado con
nosotros y nos han manifestado su profundo agradecimiento por nuestra
labor. La visita de su Canciller a nuestros hospitales de campaña, así
como la de otros altos funcionarios nos llena de satisfacción. Es una
demostración sincera y de respeto hacia Cuba y hacia nuestro pueblo".
Ciertamente, la misión de Paquistán ha signado el camino del
Contingente Internacional Henry Reeve. Los 96 integrantes de la
Brigada de Indonesia que estuvieron en las laderas del Himalaya, pasan
horas rememorando las vivencias de esa experiencia que los marcó para
siempre. Ahora continúan sembrando otra semilla al otro lado del
mundo. |