|
A 50 años de la Carta de México
FAURE CHOMÓN Comandante del Ejército Rebelde
José Antonio se reunió con el Directorio Revolucionario de la FEU
en la casa de la calle Aranguren 707 esquina a Panchito Gómez, en el
Cerro, donde acostumbrábamos hacerlo, para analizar el progreso del
proceso de radicalización de la lucha de masas. Señalaba que la
dirección de la FEU había sido rescatada de las manos claudicantes y
puesta en las manos revolucionarias del Directorio. Se habían
multiplicado y llevado al máximo de su poder de enfrentamiento las
manifestaciones de calles, se habían liquidado los vestigios del
bonchismo y se había logrado la elevación de la actividad cultural del
estudiantado. Habíamos incorporado la defensa armada a nuestras
manifestaciones frente a la escalada de la represión criminal de las
fuerzas represivas que mostraban más descarnadamente sus entrañas, lo
que acentuaba aún más el odio del pueblo contra las mismas, lo que nos
llevaba ya a la necesidad de pasar a la lucha armada total en ese año
1956, que el compañero Fidel había declarado como el año en que
seríamos "libres o mártires". Por tanto nuestro próximo paso debía ser
el de reunirnos con Fidel y anunciar públicamente nuestra unión
mediante una declaración que firmarían José Antonio y Fidel.
José
Antonio, Fidel y René Anillo.
Aquel sería el momento de la máxima radicalización de la táctica
empleada por el Directorio Revolucionario al unirse José Antonio y
Fidel ante el pueblo cubano y el mundo para reiniciar la Guerra
Necesaria. Cuando José Antonio terminó su exposición en diálogo con
sus compañeros fue aprobada por unanimidad.
Despedíamos a José Antonio en su camino al aeropuerto los
compañeros que éramos de la dirección del Directorio: Fructuoso
Rodríguez, Joe Westbrook, René Anillo, Julio García Oliveras y Pepé
Fernández Cossío.
José Antonio aprovecharía su campaña estudiantil de carácter
internacional que lo llevaría a partir del mes de julio de ese año de
1956 a Chile, Argentina y Costa Rica para la reorganización del
movimiento estudiantil en América Latina, llevando el mensaje de la
Revolución Cubana y terminar en México para reunirse con Fidel, según
el plan acordado. A continuación viajaría a Ceilán (Sri Lanka) a
participar en el Congreso de la llamada organización occidental de
estudiantes universitarios (COSEC) con el fin de utilizar también
aquella tribuna, como ya lo había hecho reincorporando la FEU a la
Unión Internacional de Estudiantes (UIE) del campo socialista y
enviaba al compañero Osmel Francis a su Congreso en su sede de Praga,
cuando él había salido para Chile en el mes de julio, con ese mismo
mensaje de denuncia contra la tiranía, que ensangrentaba a su pueblo,
y ganar opinión favorable a la lucha revolucionaria que enfrentaba a
la misma.
José Antonio, que debe llegar a la ciudad de México, nos avisa,
pues, según nos había dejado instruido, debíamos enviar a uno de
nosotros para informarle de la situación del país en ese momento y de
acuerdo con la misma, nuestra opinión de si se debía firmar la
declaración pública con Fidel a nombre del Directorio Revolucionario o
de la Federación Estudiantil Universitaria. En consulta con Fructuoso
Rodríguez acordamos enviar al compañero René Anillo. Identificarse
como Directorio Revolucionario o FEU era lo mismo. En fin,
históricamente José Antonio firmó la Carta de México como jefe del
Directorio Revolucionario de la Federación Estudiantil Universitaria.
Según reconstruimos con el compañero René Anillo, la reunión entre
Fidel y José Antonio se celebró en una casa en los bajos de un
edificio situado en la calle Pachuca, casi esquina a Francisco
Márquez, que estaba a cargo de los compañeros Jesús Montané Oropesa y
Melba Hernández. La reunión entre Fidel y José Antonio, estando
presente René Anillo, comenzó en la noche del 28 de agosto y se
prolongó hacia la madrugada del día 29. La reunión se desarrolló
intercambiando las opiniones necesarias sobre los puntos a tratar en
la declaración mientras Fidel la iba redactando. Cuando finalmente
estuvo terminada, al amanecer se trasladaron a una casa situada en la
calle de Sierra de Nevada, donde se mecanografía y se le añaden
algunos aspectos y enmiendas para perfeccionarla y, ya terminada, es
firmada por Fidel Castro y José Antonio Echeverría.
Seguidamente, ese día 29 de agosto se trasladan a una agencia
internacional de noticias, cuyo representante se había comprometido
con Fidel en que cualquier noticia o declaración de él, la
transmitiría a todo el mundo en el acto. Fidel sólo le pidió que
dejara pasar un día, el 30, y sólo después la lanzara al mundo. El
propósito de Fidel era proteger al compañero Anillo, que regresaría a
Cuba ese mismo día 30, para que llegara a La Habana sin el peligro de
ser apresado por la policía. El día 31 de agosto, la agencia
internacional de noticias transmitió la Carta de México por toda su
red de comunicaciones. La prensa mundial y de Cuba comenzaría a
publicarla a partir de ese día y, a más tardar, desde el 1ro. de
septiembre.
José Antonio partió de México puesto el rumbo hacia Ceilán (Sri
Lanka) al Congreso de la COSEC. En ese momento no tuvo el propósito de
regresar a Cuba ni Fructuoso fue a Miami para interceptarlo y que no
viniera, como se ha publicado alguna vez. No obstante las medidas
tomadas, al regresar el compañero Anillo a La Habana fue detenido,
logrando ser puesto en libertad al no conocer aún la policía la gran
noticia de la Carta de México y Anillo despistarlos con la respuesta
de haber ido a México invitado por el director de un conocido órgano
de prensa que él conoció años antes, cuando dicho periódico
patrocinaba un concurso de oratoria entre estudiantes universitarios,
donde él había participado.
La Carta de México es el Manifiesto de Montecristi de nuestra
Guerra de Liberación que conmovió al pueblo de Cuba y estremeció a la
tiranía, porque unió a los revolucionarios y levantó su espíritu de
combate.
El Manifiesto de Montecristi llamó a la unión de dos generaciones a
nombre del Partido Revolucionario Cubano y del Ejército Libertador,
para hacer la revolución iniciada en Yara. La Carta de México llama a
continuar aquella revolución en nombre de la nueva generación
representada por el Movimiento 26 de Julio y el Directorio
Revolucionario de la FEU.
En el Congreso estudiantil de Ceilán (Sri Lanka), José Antonio
cumple su misión de denuncia de la situación de explotación y
represión criminal que impera en Cuba y su reclamo de solidaridad con
la causa de lucha contra la misma. A mediados de octubre regresa a
México para reunirse de nuevo con Fidel y preparar el plan militar.
Nos manda a buscar en unión de Fructuoso Rodríguez, vicesecretario
general del Directorio y vicepresidente de la FEU, y a Joe Westbrook,
jefe de la Secretaría de Atención a la Segunda Enseñanza. Yo parto
hacia Camagüey para eludir la lista de personas circuladas por la
policía, pues en Camagüey no aparezco según nos informa un agente
nuestro en el aeropuerto. Fructuoso y Joe lo harían por La Habana
desafiando cualquier situación. Nos encontramos con José Antonio en
Miami. Al llegar a México, Fructuoso, Joe y yo somos hospedados en la
casa de la inolvidable y gran revolucionaria Eva Jiménez y su hermana
Graciela, en el edificio Altamira, y José Antonio se va a hospedar con
quien era su gran amigo, José Smith Comas, cardenense como él, que se
encuentra en los preparativos de los futuros expedicionarios del
Granma. A los otros tres nos guiaría siempre un compañero designado
por Fidel, que nos llevará a varias casas campamentos para saludar a
los compañeros, entre los que conocemos en una de ellas al Che.
El calor del entusiasmo que despertó la Carta de México impulsó a
muchos compañeros a viajar a la ciudad de México para ver a Fidel,
como fueron Juan Pedro Carbó Serviá y José Machado Rodríguez, y
también lo hizo Juan Nuiry.
La reunión para el plan militar a mediados del mes de octubre fue
en la casa de la calle Pachuca en la que vivían Montané y Melba. En la
casa estaba presente también el ayudante de Fidel y destacado
combatiente camagüeyano Cándido González. Allí se encontraron de nuevo
Fidel y José Antonio. En esa reunión para tratar el plan militar
participamos junto a Fidel y José Antonio, los compañeros Fructuoso
Rodríguez, Joe Westbrook y el que suscribe. La cuestión era cómo hacer
la guerra. Fidel explicó que su plan se desarrollaría en el campo.
Nosotros entendíamos que en las ciudades. Fidel concluyó que las dos
tácticas eran necesarias dentro de una misma estrategia.
Así como José Martí fue el autor del ataque al Moncada y del
reinicio de la Guerra Necesaria, el Manifiesto de Montecristi tomaba
vida en la Carta de México.
Han transcurrido 50 años de la Carta de México y la Revolución
Cubana, conducida por Fidel, ha hecho realidad los sueños de José
Antonio y continúa el agigantado proceso revolucionario que ha
alcanzado dimensiones históricas en América Latina y en el mundo. |