Las lluvias de las últimas jornadas son bienvenidas por los
campesinos del Valle de Caujerí, bastión hortícola de la oriental
provincia de Guantánamo, aunque insuficientes con respecto al agua
necesaria.
Esas precipitaciones permiten mayor crecimiento de los actuales
sembradíos de boniato, yuca, plátano y de algunas hortalizas que
florecen en ese territorio, caracterizado por la fuerte radiación
solar durante el día y las bajas temperaturas nocturnas.
También favorecerá el inicio en los próximos días de la siembra de
posturas de tomate, las cuales crecen en más de una decena casas de
cultivo tapado existentes en el Valle, donde se cosecha verduras todo
el año.
Por su papel en el abasto de plántulas para las cooperativas y
entidades estatales enclavadas en Caujerí, esos locales ocupan un
lugar importante entre las inversiones orientadas por el Comandante en
Jefe Fidel Castro en su primera visita al lugar en 1977, las cuales
incluyen un imponente sistema hidráulico y superan los 50 millones de
pesos.
Los aportes de ese modo de siembra protegida alcanzarán para
abastecer a otras regiones guantanameras con simientes obtenidas
mediante avanzada tecnología, la cual permite ahorrar grandes
cantidades de semillas, disminuir pérdidas asociadas a los trasplantes
tradicionales y obtener vegetales de alta calidad.
Otras casas para el cultivo de vegetales y hortalizas de ciclos
cortos y frutales funcionan también en el Valle de Caujerí,
hidropónico natural localizado al borde de la abrupta Sierra del
Purial.