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Lo que el viento se llevó es historia
La Empresa Citrícola Victoria de Girón, ejemplo de
lucha contra las adversidades climáticas y de sentido de pertenencia.
Numerosos premios respaldan la calidad y eficiencia de su proceso
productivo
RAISA PAGÉS
raisa.pv@granma.cip.cu
Si usted viaja por la Autopista Nacional hacia la zona este del
país, encontrará al salir del municipio de Nueva Paz plantaciones de
cítricos que lo acompañarán por varios kilómetros.
La
marca de cítricos Cubanita tiene una alta calidad, por ella la Empresa
recibió el Premio al Exportador.
El verdor intenso, la limpieza y uniformidad de las plantaciones de
naranja y toronja, evidencian que el trabajo sostenido borró la huella
del huracán Dennis, que virtualmente devastó la Empresa de Cítricos de
Jagüey Grande, en Matanzas, en momentos en que las frutas nacían y no
se pudieron aprovechar ni para molerlas.
En los últimos años han pasado varios ciclones por allí. El último,
el Dennis, provocó pérdidas por 119 millones de pesos, de los cuales
40 fueron en CUC.
La recuperación se hace evidente cuando usted conversa con obreros
como Calixto Licor, el responsable de una finca de 102 hectáreas de
cítricos. Allí solo laboran cinco compañeros. Cuando se ocuparon de
esa área los rendimientos de las toronjas eran de 13 toneladas por
hectárea, muy bajos para su potencial. Sin embargo, ahora se proponen
42 toneladas.
"Tenemos un presupuesto de gastos hasta que llegue la cosecha. De
ese dinero se extrae el salario mensual de cada uno de acuerdo a las
labores que realizamos en la finca. Mensualmente cobramos un promedio
de 600 pesos. Nosotros protegemos la finca por la noche y nos rotamos
para cuidar las turbinas, que son eléctricas", explica Calixto.
Cuando se recogen las frutas se descuentan los gastos del
presupuesto inicial. Una parte de las ganancias se distribuye entre
los cinco trabajadores de la finca. Además, reciben un porcentaje de
estimulación que se deposita en una tienda, donde pueden adquirir
ropa, medios de trabajo, efectos electrodomésticos y otros implementos
necesarios en el hogar. También se venden materiales para reparar y
construir viviendas.
Antes
producían 13 toneladas por hectárea, ahora la finca de Calixto Licor
se propone 42.
En la Empresa instalaron una planta de hielo, una procesadora de
queso y de embutidos; elaboran dulces, cuentan con panadería y
talleres para reparar equipos electrodomésticos, entre otros
servicios.
Todo ello abastece a 70 comedores situados cada dos kilómetros, en
los propios campos y zonas productivas de la Empresa.
La entidad fue administrada por el Ejército Juvenil del Trabajo
desde 1994 hasta el año 2000. Los métodos empleados y la enseñanza
organizativa dejada por ellos permitieron ahorrar y aprovechar mejor
los recursos.
Usted no sabe lo necesario que es un vaso de agua fría cuando el
trabajo y el calor nos agotan, dice Roger Delgado, quien antes de ser
director se desempeñó como obrero durante los años sesenta, luego fue
técnico, dirigió una granja y tras laborar 10 años como subdirector
general, asumió la Dirección empresarial en 1994, cuando el periodo
especial había perjudicado seriamente a las plantaciones.
El sentido de pertenencia no se logra solo diciendo "esto es tuyo",
hay que sentirlo y hacerlo sentir mediante los sistemas de trabajo y
de atención a las necesidades de los trabajadores.
Estas
cercas que se extienden por decenas de kilómetros, fueron construidas
con piedras sacadas de los campos citrícolas, apunta Roger Delgado.
La Empresa recibió el premio que confiere el Consejo de Estado por
la calidad integral de su proceso productivo y en los últimos ocho
años ha mantenido la condición de entidad Vanguardia Nacional. También
le fue otorgado el Premio al Exportador por su gestión
comercializadora de la marca de cítricos Cubanita, de gran aceptación
en el mercado europeo.
Aun sin alcanzar todo lo que se proponen en materia de producción y
de eficiencia, el colectivo afirma que lo que el viento se llevó, tras
su arrollador paso, ya es parte de la historia de la Empresa. |