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ISA: tres letras multiplicadas
ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu
Todavía,
y seguramente durante mucho tiempo, para cualquier artista cubano será
una reafirmación de orgullo decir: "Soy graduado del ISA". Una
institución cuyo nombre de tres letras se multiplica ahora por 30 años
y el resultado es 3 256 egresados.
Cifra esa última de graduados como artistas y maestros de artistas
cubanos de distintas manifestaciones durante las tres décadas de vida
del Instituto Superior de Arte (de ellos 346 extranjeros, a partir del
curso 1999-2000), su impronta en la vida cultural de la nación y de
otros países es apreciable.
Se trata de la principal institución formadora de artistas y
profesionales del arte y la cultura en el país. Su funcionamiento
había tenido como antecedente, a partir de 1962 —en el mismo lugar e
instalaciones— a la actual Escuela Nacional de Arte (ENA), institución
docente cubana que figuró entre los primeros frutos de la política
cultural de la Revolución.
El ISA surgió formalmente el 29 de julio de 1976 "como resultado y
exigencia a la vez del alto nivel alcanzado en general por la
enseñanza de las artes en el país", afirma su rectora, Ana María
González Mafud.
En la actualidad, solo alrededor del 43% de los estudiantes son de
Ciudad de La Habana, territorio que en una época aportaba la mayoría.
Y, aunque es alta la calidad y elevado el currículo de los que
ingresan, es el talento la condición principal para entrar.
RECETAS PEDAGÓGICAS DEL ISA
Metáfora de contrastes entre dos épocas y sistemas, la actual
Universidad Cubana de las Artes está instalada en el mismo sitio
capitalino de Cubanacán que antes ocupaba el Country Club, exclusivo
entorno para selectos personajes de la burguesía de entonces y emporio
de discriminaciones sociales de todo tipo.
Actualmente el ISA tiene una matrícula de más de 1 400 alumnos en
las carreras de Música, Artes Plásticas, Arte Teatral, Arte Danzario y
Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, así como en 39
perfiles de esas especialidades. Explica González Mafud que la carta
de triunfo inaugural del ISA, y una ventaja que trasciende hasta la
actualidad, fue la integración al claustro de la vanguardia artística.
Destacados artistas y maestros, representantes de las más avanzadas
tendencias creativas y líneas de pensamiento han participado de los
proyectos artístico-pedagógicos nacidos de cada Facultad y determinado
los rumbos ideoestéticos de las didácticas especializadas de esta
Universidad.
Unos 360 profesores-artistas —muchos todavía en activo—
emprendieron aquellos momentos fundacionales y entre ellos sobresalen
algunos imprescindibles, como el primer rector de entonces, el
pedagogo y crítico cubano Mario Rodríguez Alemán.
A esos iniciadores podríamos añadirles otros miembros del claustro,
decanos y creadores de distintas expresiones artísticas, como
Fernando, Alberto y Alicia Alonso, Adigio Benítez y Enrique Moret,
Juan José Fuxá, José Ardévol y Argeliers León.
EL INSTITUTO HACIA CUBA Y EL MUNDO
No podría hablarse del desarrollo de las distintas manifestaciones
artísticas en Cuba, o contabilizar su difusión por los lugares más
apartados de la Isla, sin el trabajo académico de esta institución en
la preparación de los creadores-profesores dispersos por todo el país,
muchos de ellos integrantes de agrupaciones emblemáticas.
En las escuelas del Sistema Nacional de Enseñanza, donde imparten
esa instrucción curricularmente y son impulsores del movimiento de
aficionados, y a nivel popular en las comunidades, las huellas del ISA
pueden apreciarse en los presentes instructores de arte, promotores y
coordinadores culturales y creadores en general que comparten sus
obras con el pueblo.
Del mismo modo que ha ocurrido en otros sectores cubanos a partir
de 1959, este Instituto ha potenciado internacionalmente sus funciones
mediante una amplia gama de influencias, entre las que figuran la
colaboración con otros países.
El ISA tiene convenios de intercambio con unas 20 universidades
latinoamericanas y sus graduados y maestros han dejado huellas en
Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile,
Ecuador, México, Paraguay, Perú, El Salvador, Uruguay y Venezuela.
La escuela ofrece igualmente becas y otras facilidades de estudio
para extranjeros de alto aprovechamiento. "De forma sistemática
nuestras aulas reciben a profesores y estudiantes del exterior para
ser adiestrados en cursos cortos, en estudios de posgrado, en
intercambios de experiencias y en eventos artísticos o de
investigaciones científicas", declara González Mafud.
En 1996, el ISA recibió la Medalla Alejo Carpentier por su notable
acción cultural y, en 1999 el Premio Imperial que confiere la
Asociación Japonesa de las Artes, en reconocimiento a su excelente
labor en la formación de varias generaciones de artistas. |