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Fiel a su estilo diferente de gobernar, el presidente de Bolivia, Evo
Morales, se apresta hoy a presentar un informe del primer semestre de
su administración ante un encuentro de organizaciones sociales.
Al mandatario boliviano no le bastó en tal sentido exponer los
logros y los problemas de su gobierno el pasado domingo ante el
Congreso, cumpliendo lo que manda la Constitución, y ahora quiere
hacerlo ante las bases populares.
Consciente de lo importante que será la segunda comparecencia, a
realizarse dentro de una semana en la ciudad central de Cochabamba, el
mandatario anunció que prepara minuciosamente lo que ha definido como
un examen ante el pueblo.
Dijo que será "una especie de examen (...), después de seis meses
de gobierno, para recoger sus propuestas e iniciativas" y conocer la
visión que los dirigentes sociales tienen de la gestión gubernamental.
La comparecencia de Cochabamba congregará a las confederaciones
campesinas y de colonizadores y las agrupaciones de mujeres agrarias,
rentistas jubilados y panificadores, entre otras agrupaciones.
La convocatoria fue la primera decisión del mandatario tras el
largo feriado terminado el lunes, en el que se realizaron los festejos
del aniversario nacional y la instalación de la Asamblea Constituyente
en la sureña ciudad de Sucre.
El jefe de Estado retomó sus obligaciones tras anunciar en esos
festejos que priorizará en adelante el trabajo en las áreas sociales,
dejando la misión de llevar adelante los cambios estructurales en
manos de la Constituyente.
Morales anunció ayer reuniones con sus ministros y viceministros
para realizar ajustes del ejecutivo para alcanzar mayor eficiencia en
la gestión gubernamental y en la ejecución de las inversiones
sociales.
Esas reuniones serán, dijo, "una autoevaluación, una autocrítica
interna para mejorar nuestro trabajo".
La actividad del infatigable gobernante boliviano guarda coherencia
con la severa evaluación que hizo del trabajo del ejecutivo en áreas
sociales, en particular en el sector vivienda, a tiempo de adelantar
que este año deberá construirse diez mil casas para sectores
populares.
Para analistas locales, el jefe de Estado se vio revitalizado por
el gran calor popular y la gran participación indígena en las
recientes celebraciones.