Bush prepara contrapropuesta para apuntalar 
tribunales militares

WASHINGTON, 27 de julio (PL).— La administración del presidente George W. Bush prepara hoy una propuesta legislativa para refrendar a los tribunales militares impugnados el mes pasado por la Corte Suprema de Estados Unidos.

El proyecto gubernamental pretende modificar reglas que la Corte halló improcedentes, pero rechaza una recomendación del órgano de justicia para concordar a los jurados especiales de Bush con la ley marcial norteamericana.

De acuerdo con el Tribunal Supremo, el mandatario republicano violó leyes estadounidenses e internacionales y excedió sus poderes ejecutivos cuando creó tribunales específicos para juzgar a los acusados de terrorismo por Washington.

Sin embargo, Bush asegura que el Congreso le otorgó una autoridad legal especial luego de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington en septiembre de 2001, reseñaron medios noticiosos.

Decidimos defender a las comisiones fundadas por la Casa Blanca, pese a que según los máximos magistrados norteamericanos no son compatibles con el Código de Justicia Militar, señaló Alberto Gonzáles, fiscal general de Estados Unidos.

Presentaremos algunas ideas al Congreso con el propósito de mantener el ejercicio de los tribunales antiterroristas, agregó el Secretario de Justicia.

La decisión de la Corte Suprema de censurar los tribunales militares impuestos por el presidente Bush es una victoria de la ley que pretende pisotear el Ejecutivo, destacó recientemente el The Washington Times.

Un editorial del diario señaló que el fallo del máximo tribunal, más que un dictamen circunstancial, es un mensaje a las autoridades que intentan juzgar a los detenidos en la cárcel de Guantánamo, instalada ilegalmente en el oriente de Cuba.

Se trata de una reafirmación importante y bienvenida. Incluso en tiempos de guerra, la Casa Blanca debe respetar a la Constitución y la Convención de Ginebra, apunta el texto.

El Presidente, agrega The Washington Times, debe recordar que la legislación nacional estipula lo que se debe hacer, y la Oficina Oval no puede regir a su antojo y contra de las normas federales.

Desde hace cinco años del gobierno estadounidense mantiene a los encarcelados en Guantánamo en un total desamparo judicial, con el argumento de que son terroristas y no merecen un juicio justo ni la presunción de inocencia.

 

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