Primer ministro británico discutirá en EE.UU. crisis libanesa

LONDRES, 26 de julio (PL).— Sin atender críticas por su subordinación a la política de Washington en Levante, el primer ministro británico, Tony Blair, viajará el viernes próximo a Estados Unidos para tratar la crisis libanesa, indicaron hoy fuentes gubernamentales.

Blair realizará una visita de cuatro días al país norteño, la segunda en menos de dos meses, luego de conocerse un sondeo del diario The Guardian, en el cual más de 60 por ciento de los encuestados criticó su sometimiento a la Casa Blanca.

La mayoría de los británicos estima que la llamada relación especial entre ambas naciones esta lejos de ser equilibrada, como ocurrió en Afganistán, atacada por Estados Unidos en octubre de 2001, o en Iraq, agredida en marzo de 2003.

En ambos casos, el Reino Unido apoyó política y militarmente los propósitos belicistas del presidente norteamericano, George W. Bush, pese a la fuerte oposición de los británicos a la participación de los militares nacionales en esas agresiones.

Ahora Londres sigue los pasos de Washington, aliado incondicional de Tel Aviv, en la crisis del Líbano, atacado por Israel hace dos semanas, con saldo de unos 400 muertos y más de mil heridos, así como cerca de 700 mil refugiados.

Medios de prensa cifran poca o ninguna esperanza en el resultado de la estancia de Blair en Estados Unidos, mientras representantes de 15 países, tres organizaciones internacionales y el Vaticano llamaron a formar una fuerza de estabilización para el Líbano.

Las demandas de poner fin a las hostilidades en la nación de los Cedros se incrementaron después que la aviación israelí mató a cuatro miembros de la Fuerza Interina para el Líbano (FINUL).

De acuerdo con la cadena de radio y televisión británica BBC, las primeras investigaciones sobre ese hecho indican que los observadores llamaron en 10 ocasiones a Tel Aviv a detener el ataque de seis horas de la aviación.

Aun así, Blair consideró la víspera que apoyaba la posición de Washington de oponerse a un cese del fuego, pues ello supuestamente puede favorecer un reforzamiento de las posiciones del movimiento chiíta libanés Hizbolá, la cual capturó a dos soldados judíos.

Medios de prensa locales destacaron el malestar existente entre varios de los propios ministros del gobierno laborista ante el silencio de Blair, quien se niega a condenar explícitamente las acciones bélicas contra el país de los Cedros.

 

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