| El horror de Abu Ghraib lo conocí en cárceles yankis
Afirma Rafael Cancel Miranda, quien estuvo 27 años en prisiones de Estados Unidos
ORLANDO ORAMAS LEÓN
Rafael
Cancel Miranda pasó 27 años en las cárceles norteamericanas. Tres
condenas: por negarse a cumplir el servicio militar, ataque al
Capitolio y desacato al tribunal, por las que fue sentenciado a 75
años y un día, toda una vida, que la movilización y la
solidaridad lograron impedir.
La experiencia tras las rejas le da
la razón cuando afirma: "no me sorprendió el horror de Abu Ghraib,
ni las denuncias de torturas en Guantánamo. No hizo falta enterarme
por los noticieros ni los periódicos, lo conocía porque lo viví."
La prisión de Tallahasse, la
primera, luego la del Bronx, Nueva York, después la tristemente
famosa Alcatraz, Leavenworth, y la de máxima seguridad de Marion,
en Illinois, resultaron un buen muestrario.
"Después
del juicio en Washington, tuvimos otro en Nueva York por el ataque
al Capitolio. En la cárcel del Bronx me separaron de mis
compañeros. Era una encerrona de los carceleros, quienes me
patearon por todo el cuerpo, sobre todo la cara, sufrí desviación
de la mandíbula y me desbarataron los dientes. Fue en octubre de
1954. Al otro día voy al juicio todo desfigurado. El juez ordenó
que me llevaran al hospital, donde me encontraron varias lesiones,
pero aquel "magistrado" consideró que la agresión no tenía la
menor importancia."
MARION: MODIFICACIÓN DE CONDUCTA
"En
la prisión de Marion, Illinois, me tuvieron 18 meses en una
sección donde se aplicaba el Programa de Modificación de Conducta.
Era para cambiar la personalidad de los presos, aplastarlos. Allí
presencié muertes, locura, ahorcados. En esa sección usaban
drogas. Tú oías como los prisioneros enloquecían, hablaban solos
luego de los tratamientos, me dolía mucho saber que los estaban
destruyendo.
"A
uno lo trajeron y gritaba que no lo encerraran porque padecía
claustrofobia. A la mañana siguiente amaneció ahorcado. Recuerdo a
Kevin Fish, le propinaron dos golpizas el mismo día, murió en la
madrugada por los golpes. A Eddie Adams le hicieron hoyos en los
testículos. No puedo olvidar a James Master, que le desbarataron
sus partes a golpazos, a Hawian, un boricua nacido en Hawai, que
enloqueció. El siquiatra se llamaba Martin Roder. No te hablo de
Dante Alighieri y el Infierno, sino de las cárceles yankis."
Según mi entrevistado, los métodos
crueles utilizados contra los prisioneros iraquíes o afganos,
fueron probados antes en el sistema penitenciario norteamericano,
incluso la interrupción del sueño, "que es el momento más
importante para el prisionero, porque es el único en que es igual a
las demás personas, cuando está durmiendo. Por eso la práctica de
entrar de madrugada a la celda, obligar al preso a desnudarse y
crearle una ansiedad incluso en el momento en que se supone que
duerma".
"Las
prisiones en Estados Unidos son laboratorios, prueban en las
cárceles lo que van a hacer en las calles, porque saben que el
preso es gente, y lo usan como conejillo de indias. Por eso, te
reitero, no me sorprendieron las noticias de Abu Ghraib o el campo
de detención de Guantánamo." |