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Roma a los pies de Omara
Rubén
Pino, Especial para Granma
ROMA.—Amenazada
por un torrencial aguacero que nunca llegó a arruinar su
reaparición en la escena de la llamada Ciudad Eterna, Omara
Portuondo inundó de cubanía este verano romano, con sus timbres e
interpretaciones inigualables, en un concierto único al aire libre
que puso punto final al ciclo organizado por la Academia de la
Música de Roma, dedicado a las mejores voces femeninas de diversos
confines del mundo.
El Auditórium de la Música acogió
a 1 500 espectadores, un público conocedor de sus canciones y, al
mismo tiempo, gentilísimo con la Portuondo, el cual compartió y
gozó de un amplio repertorio fuera de toda programación, al
abarcar piezas de sus dos últimos álbumes, así como una
selección de los "clásicos" de la edad de oro de la música
cubana, entre sones, danzones, mambos, cha cha chás y boleros, como
géneros interpretados.
Una velada que aunó maestría y
virtuosismo en la simbiosis de los músicos que acompañaron a
Omara, bajo la dirección musical de Swami Jr, y la interpretación
de la Orquesta Roma Sinfonietta, bajo la dirección del maestro Rudy
Vistel, un elenco que dio lo mejor de sí ante un público
entusiasmado y agradecido.
Tabú, La sitiera, Hermosa Habana,
Tú me acostumbraste, Pensamiento, He venido a decirte, Lo que me
queda por vivir y un especial Dos gardenias, de Isolina Carrillo
dedicado a Ibrahim Ferrer, colmaron a voces el encanto de esta
inigualable noche de verano, en la que estuvieron presentes
funcionarios de las embajadas cubanas representadas ante la FAO y la
República Italiana, respectivamente.
Omara Portuondo cerró así un ciclo
de conciertos de grandes voces femeninas, entre las que le
precedieron Cesária Évora, Erykah Badu y la brasileña Adriana
Calcanhotto, jornada que todos coincidían en afirmar como un
regalo.
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