El trasvase Toa-Yateras-Guaso, actualmente en
estudio crea una base sólida para el desarrollo agrícola de la
provincia de Guantánamo, donde se localizan dos de las ocho cuencas
hidrográficas, cuya conservación prioriza el estado cubano.
Las empresas de proyectos hidráulicos de este
territorio y de Holguín ejecutan estudios y proyectos ejecutivos
para evaluar la factibilidad de la inversión, mediante la cual
parte de los escurrimientos de los ríos Toa (el más caudaloso de
la Isla) y Yateras llevarán agua hasta el valle de Guantánamo.
En este accidente geográfico se localizan la quinta
urbe más poblada de la Isla y dos cabeceras municipales, y de él
depende en parte la alimentación de unas 300 mil personas radicadas
en la parte meridional de esta región, ubicada a casi un millar de
kilómetros de La Habana.
El trasvase aportaría más de 190 millones de
metros cúbicos anualmente a esa zona, poseedora de un área
cultivable e irrigable ascendente a 13 mil 600 hectáreas,
necesitadas de un riego estable, debido a la salinización del manto
freático.
También se beneficiarían 120 hectáreas dedicadas
a la acuicultura y 170 mil personas que debido a la intensa sequía
que ha azotado al valle en los últimos 15 años afrontan
dificultades con el suministro de agua.
Juan Carlos Dalmau, subdelegado del Instituto
Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), explicó que la obra exige
una presa en el Toa, la cual derivaría el agua a través de un
túnel de 12 kilómetros hasta el Yateras.
También requiere otro embalse en este último río
que riega de norte a sur al municipio de igual nombre, y otro
corredor de cuatro kilómetros hasta el valle de Guantánamo, donde
se construirán tres derivadoras e igual número de canales
magistrales entre los ríos Guaso, Bano, Jaibo y Guantánamo.
El tramo de la presa Yateras hasta el Guaso
(excluyendo el túnel) y otras obras hidráulicas inducidas cuentan
con proyectos dotados de las soluciones para la ejecución de esas
obras, los cuales sólo requieren ser actualizados.
Junto a este trasvase, el país se propone ejecutar
el denominado Alabama-Zaza-Camaguey, otro intento para frenar los
devastadores efectos de las sequías que de manera cíclica afectan
la mayor parte de la Isla.