La otra conquista de Gagarin

Mariagny Taset Aguilar
mariagny@granma.cip.cu 

Hacía poco más de tres meses que la ruta hacia las estrellas ya no era un misterio para la humanidad. Yuri Gagarin había conquistado el universo el 12 de abril de 1961 y, más tarde, el 25 de julio de ese año, conquistaba también el corazón de Cuba.

En presencia de Fidel y del Che, la Central de Trabajadores de Cuba otorgó un trofeo al cosmonauta.

Eran los tiempos en que nuestro pueblo celebraba por tercera vez la heroica gesta del Moncada. En medio de constantes agresiones imperialistas, habíamos tomado para siempre el camino del socialismo como única vía para lograr una verdadera Revolución.

De modo que los cubanos acogieron al pionero del cosmos, entonces la expresión más genuina del desarrollo de la sociedad socialista, en un ambiente pleno de júbilo. Y lo colmaron de honores. Entre ellos la Medalla de Girón, el mejor homenaje en aquel momento, por el mérito excepcional de su hazaña.

Pocos días bastaron al primer cosmonauta de la historia para hermanarse con nuestra Patria y sus valores. Junto a Fidel, visitó diversos sitios de La Habana. Ya en la Plaza, frente a la gigantesca multitud que festejaba el nuevo aniversario del Día de la Rebeldía Nacional, anunció:

"¡Yo estoy seguro de que no está lejos el tiempo en que al cosmos volarán los cosmonautas cubanos, los hijos gloriosos del pueblo cubano, para en esta rama contribuir al progreso de la humanidad!"

Y no se equivocó. El posterior viaje al espacio del guantanamero Arnaldo Tamayo Méndez hizo realidad el presagio.

 

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