— Combates encarnizados
entre tropas israelíes y Hizbolá en la localidad de Bint Jebel, en
sur libanés, caracterizaron hoy la decimocuarta jornada de guerra,
matizada por la visita realziada por la secretaria de Estado
norteamericana, Condoleezza Rice.
Unidades élites de infantería y del cuerpo de
paracaidistas, acompañadas por decenas de blindados de Israel,
avanzaron hacia el poblado de Bint, donde encontraron fuerte
resistencia de las milicias islámicas.
Se presume que en esta zona radica la comandancia
militar de los guerrilleros islámicos, indicó un portavoz
castrense.
Las informaciones de los enfrentamientos resultan
contradictorias por cuanto la radio militar de Tel Aviv señaló que
su ejército ocupó el sitio, en la frontera, en tanto fuentes de
Hizbolá desmintieron los rumores.
Hasta la fecha se reportaron dos uniformados
israelíes muertos, entre ellos un oficial, informó la televisora
Al Arabiya.
El teniente coronel Hemi Livni insistió en la radio
que las acciones terrestres son limitadas porque no existe interés
en avanzar hacia el norte, pero el objetivo fundamental ahora es
destruir la infraestructura de las milicias libanesas, enfatizó.
Sin embargo, los continuos y prolongados bombardeos
de la aviación y la artillería han destruido puentes, carreteras,
fuentes de abasto de agua y electricidad, edificios y viviendas,
todos de carácter civil.
En las últimas horas la Fuerza Aérea israelí
atacó 33 objetivos en varias localidades libanesas en las que
perecieron una decena de personas.
Solo en la ciudad sureña de Nabatieh un misil
alcanzó una casa y mató a toda la familia, incluidos dos niños,
dijo la policía, mientras fuerzas de rescate buscaban los
cadáveres entre los escombros de hormigón.
El alcalde de la localidad, Saad Gandur, denunció
que los bombardeos fueron contra objetivos civiles y la ciudad está
sin electricidad y agua debido a los intensos ataques aéreos,
divulgó Al Jazira.
Desde que comenzaron los ataques contra el Líbano
suman más de 400 los muertos y de mil los heridos, en tanto cerca
de un millón de personas huyeron de sus hogares.
Mientras las bombas masacraban a civiles, la
secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, de visita en
Israel, insistió en la imposibilidad de suspender el alto al fuego
porque se extendería la solución del conflicto.
Momentos antes de reunirse con el primer ministro
israelí, Ehud Olmert, Rice repitió que llegó la "hora de un
nuevo Medio Oriente".
Sus palabras fueron interpretadas por analistas como
la confirmación de la puesta en práctica del plan concebido por la
Casa Blanca para la zona.
Tanto Israel como Estados Unidos exigen medidas
unilaterales que laceran los intereses de Hizbolá, sin que Tel Aviv
ceda en ninguno de los múltiples pedidos de la comunidad
internacional para alcanzar la paz en el Levante.
Rice se reunió, además, con el titular de Defensa,
Amir Peretz, y la ministra de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni.
Asimismo, el presidente del Parlamento libanés,
Sabih Berri, propuso a la representante estadounidense un grupo de
medidas para buscar la posibilidad de una tregua en los combates,
comentó la televisión Al Arabiya.