Imprescindible para el MERCOSUR una improtan social

Quizás, por estar de vuelta de esfuerzos precedentes que no han cuajado, o porque algunos han sido ganados por el escepticismo, lo cierto es que entre las interrogantes de algunos colegas respecto al futuro del MERCOSUR, el tema de cómo integrar lo económico con lo social ha devenido una suerte de obsesión entre viejos y nuevos reporteros.

Razón suficiente para que este miércoles 19 de julio, Carlos (Chacho) Álvarez, presidente de la Comisión de Representación Permanente del bloque, fuera puesto en lo que en lenguaje boxístico se denomina "contra las cuerdas" en un pasillo del Centro de Prensa de la Cumbre, donde respondió acerca de lo humano y lo divino, dejando, para suerte de los descreídos, un sabor agradable acerca del futuro de la integración regional sobre nuevas bases.

"Esperamos que en esta cita salga, de los cancilleres y de los presidentes, una definición política muy clara de la constitución de un Instituto Social o de un Consejo Social del MERCOSUR que involucre las políticas de educación, salud, de medio ambiente; que muestre al bloque comprometido con la situación de los más débiles en nuestra región.

Conocimos que tal iniciativa estaba siendo discutida por el Grupo Mercado Común, que integran los Coordinadores Nacionales, y mañana, el propio Chacho Álvarez lo plantearía a los titulares de Relaciones Exteriores y luego a los mandatarios en su condición de responsable de la Comisión de Representación del bloque.

Al insistir en el tema, agregó que "el MERCOSUR debe tener una impronta social porque los gobiernos que tienen actualmente los países del MERCOSUR fueron elegidos para avanzar en la equidad, en la justicia social para que nuestras sociedades sean más cohesionadas socialmente".

Precisamente esto es lo que tiene que demostrar la integración y eso es lo que está en la voluntad política de todos los países que tienen gobiernos progresistas en la región, puntualizó.

Interrogado sobre los conflictos internos que tienen lugar al interior del MERCOSUR, Álvarez explicó que hasta el momento se ha mantenido muy claramente diferenciado el conflicto bilateral del tema de la integración y, tanto es así, "que esta avanzó aun conviviendo y coexistiendo con estos dolorosos diferendos".

El proceso de integración es lento, porque hay que poner de acuerdo a cinco estados, pues venimos de crisis muy grandes de los proyectos nacionales, entonces es lógicamente lento porque nunca el proceso de integración regional puede ser mejor o cualitativamente diferente a lo que son los procesos nacionales.

Indicó que con la incorporación de Venezuela, y en el futuro de Bolivia, tendremos una región geopolítica y geoeconómica con los recursos necesarios para plantearnos modelos económicos con mucha autodeterminación, pues dispondríamos de alimentos, productos semindustriales, humanos, reservas de gas, petróleo, minerales, de todos los elementos como para una estrategia de desarrollo compartida y avanzar en la complementariedad de nuestros países.

 

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