Una veintena de proyectos se ejecuta
en la cuenca del río Toa, una de las ocho zonas prioritarias en el país para
su conservación, y asiento de más de casi nueve mil habitantes de
tres municipios guantanameros.
Las iniciativas benefician al entorno
y a los pobladores serranos de Yateras, San Antonio del Sur y
Baracoa, en la región cubana más oriental, y en menor medida a los
de Moa, zona holguinera limítrofe con la parte rural del territorio
baracoense, primera Villa fundada en Cuba.
La delegación del Ministerio de
Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) sufraga la mayoría de
las investigaciones en ese accidente hidrográfico, de más de un
millar de kilómetros cuadrados de superficie irrigados por la más
caudalosa corriente fluvial de la Isla.
Entre los proyectos sobresale el de
manejo, conservación y protección de los recursos naturales del
Parque Nacional Alejandro de Humboldt, y los dirigidos a elevar los
rendimientos de los dos principales cultivos de esas serranías —café
y cacao— y de las personas que las habitan.
Con especies frutales, medicinales y
forestales en peligro de extinción se foresta esa zona del macizo
Nipe-Sagua-Baracoa, en la cual se reportan las mayores
precipitaciones del archipiélago y se encuentra la reserva de la
biosfera Cuchillas del Toa.
Especialistas del Instituto Nacional
de Recursos Hidráulicos, del CITMA y otras entidades iniciaron el
pasado lunes un recorrido para apreciar insitu esos avances y
valorar los problemas actuales de la cuenca, entre los que figuran
la degradación de los suelos.
Mañana jueves 20 de julio se
reunirá en esta ciudad el Consejo Nacional de Cuencas
Hidrográficas, ante el cual rendirá cuenta el Consejo Específico
y la Oficina Coordinadora de la Cuenca del Toa, el primero de ambos
creado en mayo de 2002.
Esos accidentes hidrográficos
constituyen la "casa común" de los cubanos, ya que
prácticamente todo el país se enmarca en tales zonas donde el
escurrimiento de las lluvias forma corrientes fluviales secundarias
o principales. (AIN)