| Granma,
sede del 26
Voluntad y ciencia, remedios
verdaderos
JOEL
MAYOR LORÁN
Joel@granma.cip.cu
Fotos:
JOSÉ M. CORREA
Un yate puede dar tanta luz como una
estrella, ser el más eficaz de los remedios. Basta que esté
cargado de ideales. ¿Quién iba a pensar que uno de los territorios
más atrasados de Cuba se transformara como lo hace hoy esta
provincia? Los expedicionarios del Granma tomaron el corazón de
antorcha, trocaron pobreza y noches largas en días de anhelos
sobrecumplidos y curaron de los peores males a su pueblo.
Con la nueva línea se incrementa la producción.
Donde la gente humilde moría de
enfermedades curables, ahora se levanta la fábrica que garantiza
los medicamentos líquidos a todo el país.
A los 24 fármacos que elaboraban
hasta hace unos meses han sumado otros 22. Además, emprenden un
proceso de modernización que repercute significativamente en la
productividad. Según Luis Armando Alarcón, su director general, el
objetivo consiste en satisfacer las necesidades del pueblo y de la
obra solidaria de la Revolución.
LAS PERSPECTIVAS
El edificio nos remite a la década
de los años ochenta. Pasillos, escaleras y numerosas áreas nos
advierten cuán grandes fueron los sueños desde el principio. El
sonido de miles de frascos en puja por transitar cada línea inunda
el lugar. También el olor penetrante de sus productos. A primera
vista resalta el empeño porque el ambiente sea tan pulcro como lo
exigen las normas. Es evidente el afán por la calidad.
Por ello, no sorprende que al
Laboratorio Farmacéutico de Líquidos Orales de Bayamo, llamado
Medilip, se le abran nuevas perspectivas. Ya no comparten la
elaboración de líquidos orales y tópicos con su similar en Ciudad
de La Habana, sino que copan ese segmento.
Al inicio se dedicaban a los formatos
de 120 y 240 mililitros, previstos para jarabes, suspensiones y
emulsiones. Por estos días producen los de 15, 30 y 60 mililitros,
para gotas. Metoclopramida, Paomín, Venatón, Difenhidramina
antihistamínicaÁ emergerán de sus líneas como antes solo lo
hacían el Metilbromuro de Homatropina, Salbutamol y Ketotifeno.
Incluso les ha sido reservada una
exclusiva. Introducirán dos medicamentos: la Loratidina jarabe (un
antihistamínico libre del efecto secundario de provocar sueño) y
el Ibuprofeno suspensión (analgésico infantil). A partir de este
momento, los médicos y especialistas cubanos contarán con otro par
de aliados, gracias al trabajo conjunto con el Centro de
Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM).
Por si no bastara, una inversión los
ha dotado de una línea de tecnología, capaz de envasar entre 60 y
80 frascos por minuto, de acuerdo con el ingeniero químico que
encabeza el colectivo. Asimismo, sustituyeron cuatro máquinas
etiquetadoras, adquirieron válvulas de pesaje y un equipo de
cromatografía líquida de alta resolución para análisis de
laboratorio.
OBJETIVOS DIFERENTES
El año anterior Medilip produjo 19,7
millones de unidades. Podríamos esperar un incremento significativo
para el 2006. Sin embargo, apenas crecerán un 10%. "La demanda
disminuye ante la estabilidad en el abastecimiento. Ya no se acapara
como antes; han contribuido a ello programas televisivos como La
dosis exacta. Además, esa es la diferencia entre socialismo y
capitalismo: nuestra meta no es vender, sino incrementar la salud
del pueblo".
Existe motivación en el colectivo de trabajadores.
Con sus producciones, el laboratorio
contribuirá a que Cuba sustituya importaciones.
Pero a la industria
médico-farmacéutica nacional intentan torpedearla constantemente. "A
nuestra importadora se le torna difícil adquirir ciertas materias
primas que proceden de Europa, como resultado del bloqueo. No nos
las niegan; en cambio, les suben los precios y nos sacan del mercado".
Pese a todo, prosiguen con su
misión. Desarrollan formulaciones sintéticas o naturales como el
prometedor jarabe Vimang (en colaboración con el Centro Químico
Farmacéutico). Continúan el Perfeccionamiento Empresarial y elevan
la exigencia para el cumplimiento de las buenas prácticas de
manufactura, pues cumplir con ellas reduce al mínimo los riesgos.
LA QUÍMICA
Efrén Rodríguez conoce la fábrica
desde que esta emergió de un terreno baldío. Ha presenciado el
montaje de cada equipo. "La siento como si fuera mía, como mi
familia. Sé bien su importancia para la población y algunos
países amigos a los cuales llegan los medicamentos elaborados
aquí. A esta planta me he dedicado desde que me gradué de
ingeniero químico".
Le ocurre como a Oziel Carrillo o
cualquiera de los más de 300 trabajadores. Ha surgido una "química"
entre ellos y Medilip. Los olores singulares, la higiene, las nuevas
tecnologías y los pasos agigantados ganaron un lugar entre sus
ilusiones. "La gente se siente motivada. Se aprecia en el
cumplimiento del plan diario en cada una de las líneas".
En esta provincia germinan la
voluntad y la ciencia como verdaderos remedios para el pueblo. Ahora
no hay ni habrá oscuridad, sino luz, por siempre, en Granma. |