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Celima
Bernal
• Cuando no se conoce el significado de un vocablo, no debe usarse. Empleemos otros que sí nos resulten familiares.
Petulancia es insolencia, atrevimiento, descaro. Vana y ridícula pretensión. Nada tiene que ver con la queja de alguien por un dolor, por una situación familiar. Hace poco, alguien se refería a quien contaba sus penas a los demás y la llamaba:
petulante. ¡Qué desatino! Y hablando de quejas, Martí decía:
"Como la queja deshonra, yo no me quejo". A veces olvidamos esas palabras sabias. Lo cierto es que los hombros de los amigos no sirven solamente para llorar sobre ellos. Tengámoslo en cuenta. A mí se me olvida casi siempre.
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