BAGDAD, 7 de julio (PL).
— Helicópteros norteamericanos bombardearon hoy cuatro zonas
residenciales en el barrio capitalino iraquí de Sadr City, donde
murieron nueve personas, unas 30 sufrieron heridas y varias
viviendas resultaron destruidas, informaron testigos.
La operación comenzó en la madruga
contra las localidades de Kasrah Wa Atash, Jawader, 74 y 75, y
tenía por fin capturar al jefe local del Ejército del Mehdi, Abu
Dera, quien se presume ordenó el secuestro de la legisladora Taysir
Al Mashadani en días pasados.
Un cercano colaborador del clérigo
Moqtada al Sadr, quien se opone a la presencia de las tropas
estadounidenses, acusó al ejército interventor de matar a civiles
inocentes.
En tanto, alrededor de una veintena
de iraquíes perecieron también en una jornada sangrienta
caracterizada por múltiples ataques de la resistencia contra
efectivos locales de la policía y atentados de coches bomba
cercanos a centros de culto.
El puesto de policía en Madani, 25
kilómetros al sur de esta capital, fue asaltado por un grupo armado
no identificado que dejó al menos 10 muertos, ocho de ellos
integrantes de las fuerzas de seguridad, coincidieron varias
fuentes.
Otras siete personas perecieron y 46
sufrieron lesiones cuando un carro cargado de explosivos detonó
frente a una mezquita chiíta en el pueblo de Tall al Banat, al
noroeste de Iraq, y cercana a la frontera con Siria, señaló la
policía.
En el occidente de Bagdad otro
automóvil estalló y varios disparos de morteros cayeron cerca de
dos santuarios sunitas, sin que se precisara el número de
víctimas.
Los acontecimientos en la capital
tuvieron lugar en medio del férreo control de las fuerzas conjuntas
de Washington y Bagdad, que incluye un toque de queda vehicular los
viernes, de las 11:00 a las 15:00 horas locales, para intentar
contener los atentados.
Por más de dos semanas más de 40
mil soldados norteamericanos y aliados iraquíes desarrollan una
operación —fracasada ante la indetenible resistencia del pueblo
frente a la ocupación—, que cobró más de dos mil bajas mortales
a la coalición.
De otro lado, las tropas japonesas
comenzaron hoy su retiro luego de permanecer por dos años y medio
en la nación árabe, en contra de la opinión pública del país
asiático.
Los 600 militares de las Fuerzas de
Autodefensa de Japón realizaron labores de reconstrucción y en un
plazo de un mes deben abandonar Iraq.