Los
restos fósiles de dos grandes aves que volaron los cielos de la
provincia de Matanzas en el período Pleistoceno fueron hallados por
espeleólogos cubanos.
Se trata del Titenohierax Borrasi y
el Gigantohirax Suarezi, gavilanes de talla gigantesca que vivieron
hace más de ocho mil 500 años.
El especialista Adrián Álvarez
Chávez informó que el Gigantohierax debió tener un tamaño
semejante al actual cóndor suramericano, que mide cerca de cinco
metros entre las puntas de sus alas.
De ello resulta que las especies
halladas en Jagüey Grande —a más de 100 kilómetros al Este de
La Habana— devienen las más grandes de toda la América en su
tipo, incluida la actual gran águila de cabeza blanca de
Norteamericana.
El doctor Ercilio Vento, presidente
de la Sociedad Espeleológica de Cuba, precisa que estas aves se
añaden a la lista de los grandes volátiles del Pleistoceno, entre
estas un búho, también gigante, el Pulsatrix arredondoi, el
Águila borrasi, el Antilovultur varonai y la Grus Cubensis.
Se incluye en esa relación una
descomunal lechuza, Tyto riveroi, con estatura cercana a la de un
ser humano, incapaz de volar, y hallada en la Caverna de Bellamar. (AIN)