Cabalgamos y se hizo la utopía

MARIANELA MARTÍN GONZÁLEZ

El 8 de junio de 1961, el Capitolio habanero enterró definitivamente su memoria de recinto elitista, convirtiéndose en sitio de esperanza para los jóvenes del Tercer Mundo. En el mismo escenario donde, unos años antes, se reunían los representantes, se sentaban los latifundistas, los abogados de los centrales, de las grandes empresas y monopolios, donde se bloqueba la posibilidad del nacimiento de ideas revolucionarias, Fidel anunciaba que el Gobierno cubano concedería 1 000 becas universitarias a los estudiantes de los pueblos hermanos de América Latina.

En la ELAM, se forman gratuitamente jóvenes de 19 países latinoamericanos, cuatro africanos y de Estados Unidos.

La noticia la dio a conocer en la clausura de la reunión del Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Estudiantes. Momentos antes, el Comandante en Jefe les decía que la belleza de una Revolución es propicia para conquistar a los jóvenes, aun en el caso de que procedan de cuna burguesa.

"Ustedes tienen la pupila alerta acerca de las palpitaciones del mundo... son los que van a ver y van a ser actores y testigos de los tiempos más interesantes de la historia humana", sentenció entonces Fidel.

Y SE HIZO LA UTOPÍA

En medio de las peores campañas contra Cuba, acusada de exportar su Revolución y ser un mal ejemplo para el continente, la mayor de las Antillas ha graduado 39 889 estudiantes de diversos países en nuestros centros educacionales. El área de Latinoamérica y el Caribe ha estado representada con casi todas las naciones. Solo entre los años 2001 y 2002 ofrecieron 3 339 becas.

La Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), surgió en un contexto de solidaridad y de internacionalismo. Los huracanes Georges y Mitch, que azotaron en 1998 a Centroamérica y el Caribe, causando además la pérdida de miles de vidas, motivaron el envío inmediato de brigadas de médicos y paramédicos cubanos a las zonas más inhóspitas para ayudar a los damnificados.

Con su lucidez habitual, Fidel comprende enseguida que la solución no puede limitarse al envío de recursos humanos a las zonas dañadas por tantos años de colonialismo y capitalismo. Va más allá, y piensa en la necesidad de que esos pueblos cuenten con sus propios médicos.

Presenta la idea a la comunidad científica cubana en el Forum de Ciencia y Técnica de 1998. Un año después, en el contexto de la Cumbre Iberoamericana, en las instalaciones de la antigua Academia Naval Granma, se funda la ELAM, donde gratuitamente se formarían jóvenes de 19 países latinoamericanos, cuatro africanos y de Estados Unidos.

Mientras los embajadores del imperio edulcoran el ALCA y en "los oscuros rincones del planeta" las bombas devastan a las poblaciones civiles, aniquilan sus culturas e implantan el pánico, Fidel, Hugo Chávez y Evo Morales exorcizan la desesperanza con propuestas de salud y educación.

El universo de los pobres se abre con sus infinitas realidades a medida que se develan las letras y los números, no como simples caracteres y cifras que nada dicen, sino como armas para distinguir dónde está el bien y dónde el mal.

Fidel lo dijo aquel 8 de junio de 1961: "Cuando ustedes lean que de la Revolución cubana se dicen las peores calumnias, las cosas más inverosímiles... digan: la Revolución va bien".

Que hablen. Y si quieren, que ladren. Señal de que cabalgamos.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Especiales |

SubirSubir