LONDRES, 8 de junio (PL).
— El Ministerio de Defensa británico lanzó hoy una
investigación sobre la muerte de un niño iraquí de 13 años por
parte de militares del grupo de batalla Maysan, en la suroriental
localidad de Amara.
Un vocero de esa dependencia indicó
que esa indagación constituye un asunto de alta prioridad, un día
después de conocerse que cuatro uniformados del Reino Unido fueron
absueltos, luego de ser acusados del asesinato de un iraquí de 15
años, en 2003.
El Ministerio de Defensa explicó que
el fallecimiento del menor en Amara ocurrió cuando un centenar de
iraquíes acudió ayer a una zona cercada por las tropas
británicas, tras la detección de una bomba.
Los manifestantes se pronunciaron
contra la presencia de las fuerzas foráneas en el país árabe,
agredido por Estados Unidos y Gran Bretaña, en marzo de 2003, y
arrojaron piedras contra los uniformados, quienes dispararon balas
de caucho contra la multitud.
En ese incidente también resultaron
heridos dos jóvenes de 15 y 16 años, confirmó la referida
dependencia británica.
Las tropas del Reino Unido se vieron
involucradas en otros dos hechos relacionados con el asesinato de
civiles iraquíes, como ocurrió el 8 de mayo de 2003, cuando un
joven de 15 años falleció, tras ser torturado por cuatro
uniformados de este país.
En esa ocasión, Ahmed Jabar Kartheem
murió ahogado en el canal de Shatt al-Basra, apenas dos meses
después de iniciada la agresión anglo-estadounidense contra la
nación del Golfo Pérsico.
Los militares, pertenecientes a la
unidad de Goldstream Guards, indicaron que participaban en una
operación junto a las autoridades iraquíes, impuestas por los
ocupantes, para apresar a ladrones.
Pero las acusaciones indican que los
cuatro soldados ataron a Karheen y a su compañero Alad Salim Hanon,
de 25 años, y los torturaron.
En ese sentido, el propio Hanon
describió en el juicio cómo los uniformados los introdujeron en un
estante con agua sucia, luego los obligaron a treparse amarrados a
un árbol para después ser trasladados a un vehículo blindado,
donde fueron golpeados.
Más tarde, bajo amenaza de matarlos,
los dos jóvenes iraquíes debieron introducirse en una parte del
canal, donde el agua posee dos metros de profundidad. Una vez allí,
los soldados les arrojaron piedras y otros objetos.
Hanon sobrevivió, pero Karheen no
sabía nadar y falleció.
Otro hecho, también ocurrido en mayo
de 2003, involucra a varios soldados de una patrulla de
reconocimiento que interceptaron un vehículo civil en la sureña
provincia de Basora y agredieron a sus pasajeros, incluida a una
mujer embarazada.
Luego de la brutal golpiza propinada
por los militares británicos, perdió la vida un civil iraquí.