Cuba reafirmó hoy su convicción de
que sin voluntad política de los gobiernos, participación popular
y cooperación internacional será imposible erradicar el
analfabetismo y alcanzar una educación de calidad para todos.
En la apertura del Seminario
Internacional sobre Políticas y Programas de Alfabetización y
Postalfabetización, Luis Ignacio Gómez, ministro de Educación,
ratificó también la disposición de la mayor de las Antillas de
poner al servicio de tan noble empeño su larga y probada
experiencia.
Respaldan ese solidario ofrecimiento
los alentadores resultados de la aplicación del programa cubano Yo
sí puedo, con el cual en breve tiempo han sido alfabetizadas un
millón 941 mil 890 personas en 15 países, como Venezuela, México,
Ecuador, Mozambique y Nueva Zelanda.
A esta lista de naciones, Gómez
agregó a Bolivia, donde ya fueron activados los primeros tres mil
140 puntos, con más de 62 mil participantes, y que en
aproximadamente 30 meses podrá proclamarse territorio libre de
analfabetismo, tal y como lo hizo ya la República Bolivariana de
Venezuela.
En su conferencia especial La
educación en Cuba y su contribución a la alfabetización en el
mundo, el titular del MINED aseguró que el modelo neoliberal y la
falta de justicia social impiden la erradicación de este y tantos
otros flagelos que azotan a la Humanidad.
Preguntó de qué civilización puede
hablarse en un mundo en el cual se gastan anualmente 800 mil
millones de dólares en programas militares, mientras mil millones
de personas carecen de los servicios básicos de salud, uno de cada
cuatro adultos no sabe leer ni escribir y la quinta parte de la
población mundial se va a la cama cada día sin comer.
A tan desolador panorama también se
refirió Herman van Hooff, director de la Oficina Regional para
América Latina de la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la sesión de
apertura del Seminario, con sede hasta el viernes próximo en el
Palacio de las Convenciones.
Consideró esta cita en La Habana una
oportunidad para conocer, de primera mano, las experiencias de un
país que hace 45 años ganó esta pelea en tiempo récord y con un
método que apostó, más que a los recursos técnicos a la voluntad
de las personas y las relaciones humanas.
Se refirió al orden mundial vigente
como serio obstáculo, incluso para el cumplimiento de metas
parciales y a mediano y largo plazos, como la reducción en 50 por
ciento, para el 2015, del número de analfabetos, que en el 2000
sumaban unos 880 millones.
Al respecto, precisó que cuatro
años después, el número estimado de adultos iletrados rondaba los
771 millones y que el pronóstico es que en el 2015 todavía habrá
en el mundo 764 millones 475 mil personas sin saber leer ni
escribir.
El representante de la UNESCO
lamentó que la alfabetización no constituya prioridad para la
mayoría de los organismos internacionales y habló de este empeño,
no como fin, sino un camino hacia nuevos aprendizajes, y de la
interrelación entre educación y desarrollo. En nombre de los
niños cubanos, el grupo de teatro La Colmenita dio la bienvenida a
los participantes en el foro, y concluida la sesión inaugural
intervino ante el plenario Aristóbulo Istúriz, ministro de
Educación de Venezuela.
Del mismo modo que su homólogo
cubano aludió a los programas de postalfabetización emprendidos
tras la exitosa campaña de 1961 y que hoy permiten hablar de un
país convertido en gigantesca universidad.
Istúriz hizo énfasis en esfuerzos
como la Misión Ribas, para asegurar el seguimiento y alentar la
continuidad de estudios. Agradeció la ayuda solidaria de la mayor
de las Antillas, sin la cual su país no hubiese podido alcanzar
tanto en tan poco tiempo, y afirmó que ahora, también como parte
del proyecto integracionista de la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA), ambas naciones se unen para cooperar con la
hermana Bolivia. (AIN)