NACIONES
UNIDAS, 5 de junio (PL).
— Naciones Unidas celebra hoy el Día Internacional del Medio
Ambiente con énfasis en la creciente desertificación y llamados
para frenarla.
La desertificación es difícil de
revertir, pero puede ser prevenida, aseguró el secretario general
de la ONU, Kofi Annan, en un llamado a todos los gobiernos a
enfrentar ese desafío.
Según Annan, la protección y
restauración de las tierras secas no sólo contribuirá a aliviar
la creciente carga de las áreas urbanas del mundo, sino que
contribuirá a un mundo más pacífico y seguro.
También ayudará a preservar el
paisaje y las culturas que se remontan al inicio de la civilización
y que son parte esencial de nuestra herencia cultural, expresó el
Secretario General.
Un informe del Programa de Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) divulgado hoy precisa las
amenazas y las oportunidades en las 12 regiones desérticas del
mundo, desde el Sahara en África del Norte, hasta el chileno de
Atacama, en América del Sur.
Los desiertos del mundo enfrentan
dramáticos cambios como resultado del cambio climático global,
mayores demandas de agua, turismo y contaminación de los suelos
irrigados con sal, apunta el documento.
Vistazo Global a los Desiertos se
refiere asimismo a la inestabilidad regional y mundial que conduce a
más terrenos para el entrenamiento militar, prisiones y lugares de
refugio, aspectos que aparecen como formas de modificación del
paisaje desértico.
A juicio del PNUMA, esas intrusiones
importan a muchas personas a los desiertos, generan considerables
ingresos y ayudan a mejorar la infraestructura, pero tienen un
impacto medioambiental negativo sobre todo en los suministros de
agua.
Shafqat Kakakhel, alto funcionario
del PNUMA, dijo que el mejor manejo de las aguas será el desafío
fundamental del futuro de los desiertos, pero si es exitoso se
convertiría en un faro de esperanzas y buenas prácticas para otras
partes del mundo.
Kakakhel señaló que existen puntos
de vista equivocados sobre los desiertos, que lejos de ser lugares
infértiles emergen como sitios de dinámica biológica, económica
y cultural, cada vez más sometidos al impacto y presiones del mundo
moderno.
También emergen como lugares de
nuevas posibilidades económicas y fuentes de ingresos, subrayando
una vez más que el medio ambiente no es un lujo, sino un elemento
fundamental en la lucha contra la pobreza.