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Calibán pide
justicia
Primera jornada de la
Junta Mundial de Poetas en Defensa de la Humanidad. Solidaridad con
Antonio Guerrero, poeta cubano injustamente encarcelado en Estados
Unidos
Pedro
de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu
De
uno u otro modo, los presentes eran conscientes de que representaban
el símbolo de un Calibán que no pide a Próspero la tempestad sino
un nuevo orden, y necesaria justicia y amor verdadero para todos los
seres humanos, tal como expresó, a nombre de sus colegas, Carlos
Martí.
Carlos Martí deja instalada la Junta Mundial de Poetas en Defensa de la Humanidad.
Esa imagen combativa y
solidaria, ecuménica y emancipadora, caracterizó ayer el primer
día de intercambio de la Junta Mundial de Poetas en Defensa de la
Humanidad, que tiene lugar en el hotel Habana Libre, de la capital
cubana.
Se trata de uno de los
eventos más importantes en la trama del XI Festival Internacional
de Poesía de La Habana, que reúne hasta el próximo domingo a 72
vates de 35 países y a casi un centenar de escritores y críticos
de la Isla, convocados por el Proyecto Cultural Sur y la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), coordinado por el poeta Alex
Pausides.
Martí, quien acaba de
dar a conocer su más reciente poemario, Rara avis, publicado
en Puerto Rico, y preside la UNEAC, dejó instalada la Junta
mediante una reflexión sobre el lugar que debe ocupar la poesía en
un siglo donde tendrán que resolverse diversos y graves problemas
como la crisis de valores de la modernidad, los nefastos efectos de
la hegemonía imperial norteamericana, las crecientes desigualdades
sociales y la alienación de los ideales humanistas.
Tales desafíos los
sintetizó en los premonitorios versos martianos que dicen: "¡Verso,
o nos condenan juntos / O nos salvamos los dos!"
Testigo de la violencia
de su país, el colombiano Juan Manuel Roca (Medellín, 1946), autor
de los poemarios Luna de ciegos (1975), País secreto
(1987) y Memoria de encuentros (1995), manifestó su
convicción acerca del poder de resistencia cívica de la poesía en
tiempos sombríos.
Con tono espectacular,
en fluido español, el ruso Evgueni Evtushenko declamó el texto Casi
al final, que recordó al auditorio una frase escrita por él
mismo hace algunos años: "No basta con saber escribir buenos
poemas, es necesario también ser capaz de defenderlos".
Para muchos fueron
señales de buenaventura acceder al hondo humanismo de los versos de
Roberto Sosa, quien es considerado el poeta nacional de Honduras;
contar con el altísimo ejemplo de eticidad intelectual de Fina
García Marruz y Cintio Vitier; recibir el milagro de las imágenes
del venezolano Gustavo Pereira, y compartir la escritura de Waldo
Leyva.
El aplauso con que se
acogió la presencia de Mirta Rodríguez y María Eugenia Guerrero,
madre y hermana de Antonio Guerrero, evidenció la solidaridad
entrañable con la causa del poeta injustamente encarcelado en
Estados Unidos por haber luchado contra el terrorismo.
En esta primera jornada
de la Junta estuvieron presentes como invitados Orlando Fundora,
presidente del Consejo Mundial de la Paz; Sergio Corrieri,
presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos; y el
doctor Ismael Clark, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba.
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