WASHINGTON, 24 de mayo (PL).
— Los soldados de la Guardia Nacional que enviará el presidente
George W. Bush a la frontera entre Estados Unidos y México estarán
armados con el equipo necesario para recurrir al uso de la fuerza,
admitió hoy el Pentágono.
En una audiencia ante el Comité de
Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el subsecretario
de Defensa, Paul McHale, alegó que los militares portarán sus
medios reglamentarios, que "utilizarán para
autoprotección".
Según McHale, los uniformados no
tendrán entre sus misiones detener o custodiar a personas que
entren ilegalmente al país, incluidos los traficantes.
El despliegue, que comenzará en
junio próximo, es parte de una propuesta del presidente George W.
Bush para detener el flujo de indocumentados hacia Estados Unidos a
través de la frontera sur.
La iniciativa fue presentada por el
gobernante la semana pasada en un discurso a la nación, en el
contexto del prolongado debate sobre inmigración que realiza el
Senado.
Según Bush, en los territorios de
California, Arizona, Texas y Nuevo México los militares reforzarán
la vigilancia, realizarán labores de inteligencia, construirán
barricadas y cumplirán otras misiones.
Este miércoles, la Cámara alta
decidió limitar las discusiones del proyecto de ley sobre
inmigración, lo cual abre las puertas para que mañana pueda
someterse a votación la propuesta senatorial, que incluye entre sus
enmiendas el despliegue en la frontera con México.
Una vez aprobado, el proyecto deberá
ser conciliado con el documento emanado en diciembre último de la
Cámara de Representante, un texto que criminaliza la inmigración
ilegal.