La destacada intelectual cubana Marta
Arjona, quien fungía como presidenta del Consejo Nacional de
Patrimonio Cultural, falleció en la madrugada de hoy y su cadáver
estará expuesto en la Funeraria de Calzada y K. El sepelio tendrá
lugar a las tres de la tarde de este martes.
Entre los más recientes
reconocimientos entregados a la Arjona figura el Doctorado Honoris
Causa en Arte que le fue conferido por el Instituto Superior de
Arte.
Marta Arjona, quien nació el tres de
mayo de 1923, consagró su vida a la protección y rescate de la
identidad y la memoria culturales del país, fue una notable
ceramista, escultora y una defensora de la obra de la Revolución.
Durante su fructífera vida militó
en las filas del Partido Socialista Popular, participó en la
insurrección que culminó con el triunfo revolucionario de 1959 y
desarrolló una sólida labor docente.
Provenía de una familia de
ascendencia mambisa. Su abuelo fue capitán prefecto de las tropas
de Antonio Maceo y Máximo Gómez, además de ser un destacado
médico en San Nicolás de Bari, donde comenzó su vida política
editando con Juan Gualberto Gómez dos periódicos que después
ocuparon los colonialistas españoles.
Al quedar en la ciudad como un
vigilado político, en esas circunstancias escapó a la manigua con
su mujer e hijos y crea, por orden de Maceo y Gómez, la prefectura
de Nueva Paz.
El padre de Marta Arjona se había
incorporado al Ejército Libertador, y su hoja de servicios y
licenciamiento luego de terminada la guerra están firmados por el
general Carlos Roloff.
En su juventud estuvo vinculada a la
sociedad cultural Nuestro Tiempo y al triunfar la Revolución se
dedicó en cuerpo y alma a la conservación y promoción del
patrimonio cultural e histórico de la nación cubana, en una labor
titánica y permanente hasta el momento de su deceso.
En una reciente entrevista dijo que
su mayor legado a las nuevas generaciones es haber creado un
interés por los museos, la conservación del patrimonio y de los
bienes, y por los antecedentes históricos. (AIN)