A pesar de la sequía que afecta a
todo el país, los 31 embalses de la provincia de Pinar del Río se
mantienen al 54 por ciento de su capacidad, lo que constituye una
garantía para los principales programas agrícolas.
Entre otros factores, ello fue
posible por el comportamiento de la época lluviosa del año
anterior, con el 139 por ciento de su valor medio.
Por otra parte, el consumo de agua
del territorio descansa básicamente en las capas subterráneas, que
hasta el momento no reportan dificultades.
Comparados con la zona oriental de la
Isla, los habitantes de la más occidental provincia cubana tienen
una mejor situación, y el mayor problema radica en que en ocasiones
el aguacero llega inoportunamente y no cuando se precisa, como
ocurre por ejemplo con el cultivo arrocero.
En las áreas cañeras la ausencia de
lluvia frena el desarrollo de las cepas, sin embargo, aparece en
plena zafra y detiene los cortes y eso también sucede en cultivos
como el tabaco en época de semilleros, con el consiguiente
perjuicio.
La llanura suroccidental es la más
castigada en Pinar del Río por la sequía debido no solo al
negativo comportamiento del clima, sino también a causas asociadas
al hombre, por lo que allí se desarrolla un programa de
rehabilitación que contempla, entre otras medidas, la
reforestación y la atención priorizada de los suelos.
Las estadísticas nacionales sitúan
el período seco 2005-06 como el séptimo de peor promedio de los
últimos 105 años, con registros de lluvias de sólo el 65 por
ciento.
Autoridades de Recursos Hidráulicos
en Pinar del Río afirman que durante ese tiempo las precipitaciones
en esta región promediaron el 50 por ciento de la media histórica.
Por todo ello, los pobladores de esta
zona cubana recibirán con beneplácito los anunciados aguaceros
para estos días. (AIN)