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Construcción de viviendas
Trinidad más allá del ciclón
Aunque abril y mayo
comienzan a cambiar el panorama, problemas de organización han
limitado la ejecución de viviendas y las labores de recuperación
en este municipio, uno de los más golpeados por el huracán Dennis
a mediados del pasado año
JUAN ANTONIO BORREGO,
Fotos: REIDEL GALLO y VICENTE BRITO
En el reparto Plaza, en
Trinidad que poco a poco va creciendo en la periferia sur de la
ciudad, José Ramón Acosta, convertido en constructor desde hace
unas tres semanas, saborea bien la frase, aunque el sol del
mediodía intente desmentirlo: “Vincularse a la casa que vas a
vivir es una experiencia inigualable”, dice. Muy cerca, su futura
vecina, Bismey Basso, una joven oficial del Ministerio del Interior,
también por estos días ha visto cambiar el color de su piel, en
medio del ir y venir que le impone la terminación de su hogar.
En el centro histórico trinitario predominan las cubiertas de barro.
Más al sur, próximo a
la comunidad de Casilda, el nuevo reparto de 100 viviendas, iniciado
hace algún tiempo para damnificados del huracán Dennis, no ha
corrido la mejor suerte, presa de indefiniciones tecnológicas y
falta de fuerza de trabajo especializada.
La realidad de la
vivienda es compleja en un municipio con 73 000 habitantes y 14
Consejos Populares, con problemas acumulados y donde, en medio de un
turismo floreciente, conviven palacios coloniales con siglos de
existencia y humildísimas comunidades como San Pedro, de
arquitectura vernácula; o Condado, Pitajones y La Felicidad, en
intrincados parajes del Escambray. A ello habría que sumar la
consecuencia de un ciclón extemporáneo, que hace casi un año, con
vientos próximos a los 200 Km/h, dejó en esta parte de la
provincia un inventario de 10 284 casas dañadas, incluidas más de
700 que se reportaron como derrumbes totales.
DESPUÉS DEL CICLÓN
Parte importate de los materiales se producen en Trinidad.
En un coro de cuatro
voces, autoridades del municipio, con una visión bastante
autocrítica del asunto, echan luz sobre los atrasos que hoy se
constatan en el territorio, tanto en la ejecución del plan de
construcción de viviendas correspondiente al 2006 como en la
solución de los daños provocados por el huracán. Raúl Borges,
director municipal de la Vivienda, reconoce que la provincia de
Sancti Spíritus entrega a Trinidad el 70% de los recursos con que
cuenta para la recuperación; “sin embargo, hemos presentado
problemas de organización, especialmente por una incorrecta
distribución de los materiales, hoy este problema está en vía de
solución. Esta fue una de las causas que motivó que se renovara la
dirección de la Unidad Municipal Inversionista de la Vivienda
(UMIV), también reestructuramos la estrategia de trabajo, ahora se
realiza un chequeo diario y revisamos la demanda consejo por consejo”,
estima.
“Hemos
afrontado dificultades con la transportación, con el suministro de
áridos; es verdad que la arena se produce en nuestro municipio,
pero el polvo y la piedra se traen desde la cantera Nieves Morejón,
a más de 100 kilómetros”, reconoce el ingeniero Jesús Fuentes,
nuevo director de la UMIV. “Se entregaban los recursos, pero no se
cerraban los casos. Ahora se asignó un cuadro del primer nivel a
cada Consejo Popular para que apoye a los técnicos y garantice que
el material llegue, que es lo más importante. Las cosas han
mejorado desde finales de marzo”, aclara Pedro Luis Rusindo,
recientemente promovido al cargo de vicepresidente del Consejo de la
Administración Municipal.
“La
popularización no había prendido tanto como queremos, muchas
personas al principio pensaban que otros les construirían sus
viviendas como sucedió en pasadas etapas. A partir de una
explicación más directa y clara sobre el tema la incorporación de
las masas a esta tarea ha ido en ascenso”, señala Frank
Rodríguez, miembro del Buró Municipal del Partido. A todo ello
habría que añadir lo que la Dirección Provincial de la Vivienda
define como un ritmo discreto en la solución de los derrumbes
totales (de los 700 reportados hoy se labora en algo más de 400),
resultado en el que influye la lentitud de los constructores de
diferentes organismos, entre ellos los ministerios de la
Construcción, la Agricultura, el Azúcar y el Poder Popular, a
pesar de la existencia de los recursos más necesarios para trabajar
con una secuencia lógica.
“La
falta de materiales no ha sido el mayor problema”, explica Juan
Marcos Méndez, director del sistema de la Vivienda en la provincia.
RESPUESTAS EN EL ORO
El Oro, una comunidad
azucarera del Valle de los Ingenios, cuyos habitantes quedaron a la
intemperie al paso del huracán, recibió techos metálicos,
confortables y duraderos; también parte del Consejo Popular de
Caracusey y zonas intrincadas del Plan Turquino han solucionado más
del 50% de los daños parciales.
La estrategia del
municipio ha sido priorizar las afectaciones menores y en
correspondencia, a partir de mejor organización y de una
participación más decisiva de los delegados y de los Consejos
Populares, en la supervisión de la distribución y asignación de
los recursos hoy se registran cerca de 5 000 soluciones de este
tipo, más de la mitad del total. Durante el mes de abril también
el territorio concluyó 236 viviendas (el plan anual asciende a 1
116), fundamentalmente del llamado fondo en ejecución por esfuerzo
propio, cifra considerada muy estimulante para los trinitarios, que
en el transcurso del primer trimestre del año habían mostrado un
desempeño muy pobre.
UNA CIUDAD DESPIERTA
Desde la Plaza Carrillo
la llamada Ciudad Museo se ve más despierta en medio de su rutina
diaria: el nuevo hotel Iberostar Trinidad arranca exclamaciones
entre los turistas que llegan. Rumbo a La Boca, a un costado de la
carretera, el ruido de una batería de grupos electrógenos recién
estrenada confirma que difícilmente el municipio vuelva a quedar a
oscuras durante más de dos semanas, como ocurrió en julio del
2005.
Al final de la calle
Lino Pérez, en el barrio de Los Cedros, el joven Yosvany García,
ayudante en el contingente Alberto Delgado, lleva a punta de lápiz
todas sus cuentas:
¿Cuándo empezaste a
construir?
Desde el 2000,
aproveché que mi abuela vive abajo, empecé joven y ya tengo la
casa.
¿Y cómo has podido
terminarla?
Me han vendido cemento,
azulejos, el fregadero, el piso, y lo más importante de todo, un
juego de baño que es un sueño.
EN TIERRA DE
ALFAREROS
Aunque el estado ruinoso
en que quedaron los tejares trinitarios al paso del huracán Dennis
el 9 de julio del 2005 comenzó a transformarse en pocos días, el
saldo del meteoro en este frente vital para la recuperación tampoco
era despreciable. En los siete centros de cerámica con que cuenta
la Unidad Básica Municipal, perteneciente a la Empresa de
Materiales de la Construcción del Poder Popular, además de los
techos que volaron en pedazos, se perdieron no menos de 300 000
ladrillos y alrededor de 40 000 tejas en proceso, justamente en el
momento en que más se necesitaban.
Aurelio Estrada Sorí,
que todavía no ha olvidado aquella pesadilla recuerda desde su
puesto de director, que en apenas días lograron reactivar la
producción, específicamente de las tejas planas o francesas, muy
demandadas en el territorio y únicamente elaboradas en esta parte
del país. Hoy la unidad, gracias a la experiencia y estabilidad de
sus hombres y a pesar de la obsolescencia de la tecnología, viene
correspondiendo a la demanda del municipio.
Mayo, a juzgar por la
disponibilidad de recursos, el ascenso en el ritmo de ejecución y
la organización que se logra pudiera ser muy productivo. “Esperamos
terminar las 254 en plan”, asegura Raúl Borges. |