MANILA, 23 de mayo
(PL). — El gobierno de Filipinas autorizará
a los periodistas a portar armas para defenderse de la ola de
violencia desatada en el país contra los profesionales de la
prensa, informaron hoy fuentes oficiales.
El ministro de Justicia, Raúl
Gonzales, hizo el anuncio un día después de que otro reportero
falleciera en la localidad de Puerto Princesa, en la isla de
Palawan, mientras se dirigía a su trabajo.
Fernando Batul, de la emisora radial
DYPR, perdió la vida cuando hombres armados que se trasladaban en
una motocicleta le dispararon varias veces. Con este hecho asciende
a cinco el número de periodistas muertos en lo que va de año.
Incidentes como estos son frecuentes
en este archipiélago, calificado por la Federación Internacional
de Periodistas (FIP) y otras organizaciones, como el segundo país
más peligroso del mundo para los profesionales de la prensa
después de Iraq.
Filipinas ostenta esa condición por
segundo año consecutivo.
En un comunicado, la FIP instó a
Manila a adoptar "acciones decisivas" para castigar a los
responsables y proteger a los trabajadores de los medios de
comunicación.
El presidente de la entidad,
Christopher Warren, preguntó que cuántos periodistas más deben
fallecer para que la presidenta Gloria Macapagal detenga esos
asesinatos.
La cultura de impunidad que se ha
permitido en ese sentido pone la responsabilidad de los asesinatos
en Macapagal y su Administración, subrayó Warren.
Estos incidentes, recalcó, son un
intento de amordazar a la prensa independiente, constituyen un
ataque contra los fundamentos de una sociedad libre y son totalmente
inaceptables.
Al menos 42 periodistas, la mayoría
destacados por denunciar la corrupción en el ámbito político,
perdieron la vida desde que Macapagal asumió el poder en enero de
2001.
La mayor parte de los casos no han
sido resueltos, ni los culpables llevados a la justicia, pese a que
en fecha reciente, el gobierno anunció la creación de una fuerza
de trabajo especial en la Policía para investigar este tipo de
hechos.