Insiste Bush en negar amnistía para indocumentados

WASHINGTON, 20 de mayo (PL). — El presidente George W. Bush negó hoy que los indocumentados que viven en Estados Unidos vayan a recibir de manera automática la ciudadanía norteamericana, e insistió en su plan de reforzar la seguridad fronteriza.

En su mensaje radial sabatino, dirigido a toda luz a los congresistas republicanos más conservadores, recordó que él se opone a una amnistía para los millones de personas que residen ilegalmente en el país.

Según Bush, los indocumentados —entre 10 millones y 12 millones— tendrán que asumir "una cultura común" para poder optar por la ciudadanía norteamericana.

El discurso evidencia las intenciones del mandatario de conciliar las diferencias con algunos de sus copartidarios de derecha, quienes objetan, en parte, el plan anunciado por él esta semana para hacer frente a la compleja problemática migratoria del país.

En uno de los puntos de la iniciativa, presentada el lunes, Bush instó al Congreso a buscar un punto medio que permita a una parte de los inmigrantes optar por la residencia legal si cumple con algunos requisitos.

Aclaró que para ello tendrían que encarar una penalidad significativa por haber quebrado la legislación, pagar sus impuestos, aprender inglés y "esperar en fila detrás de aquellos que jugaron de acuerdo con las reglas y siguieron las leyes".

Su propuesta dejó un mal sabor en el ala derecha republicana del Congreso, que aboga por reforzar el control en la frontera y la aplicación de medidas que criminalicen la inmigración.

A tono con estos deseos, el plan Bush contempla también el envío de hasta seis mil soldados de la Guardia Nacional a la frontera con México, para custodiar la franja limítrofe, realizar labores de inteligencia y construir barricadas, entre otras actividades.

El despliegue será hasta 2008, año en que se pronostica que la Patrulla Fronteriza cuente con 18 mil agentes para vigilar la línea divisoria —de tres mil 200 kilómetros— entre los dos países.

Desde que Bush llegó a la Casa Blanca en enero de 2001, la cifra de policías de frontera pasó de nueve mil a 12 mil, número que la bancada republicana del Congreso y la Casa Blanca consideran insuficiente para frenar el flujo migratorio ilegal.

Este sábado manifestantes convocados por la Coalición de Inmigración de Nueva York marcharán por calles de la ciudad para exigir una reforma migratoria integral, favorable a los indocumentados.

Con la demostración, se enviará un mensaje al presidente Bush sobre la necesidad de aprobar una ley humana, comprensible y que se ajuste a la realidad, afirma un comunicado de la agrupación.

Norman Eng, vocero de la coalición, dijo que los participantes dejarán claro que no aceptarán un plan que "descalifique a los inmigrantes, que separe a las familias y que deje a los trabajadores a expensas de los explotadores y abusadores".

 

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