La tarea de reparar el tramo de la
autopista nacional que cruza por la zona centro sur de la provincia
de Matanzas, ha sido acogida con entusiasmo por los trabajadores de
la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería número 34, conocida
como Contingente Julio Antonio Mella.
Esa agrupación surgió hace más de
20 años al calor del impulso dado por la Revolución al desarrollo
de Varadero, principal polo turístico de playa del país, y
garantizó los viales y otras obras ingenieras para las nuevas
áreas de hoteles, principalmente en el extremo norte de la
Península de Hicacos.
Con los nuevos planes y obras,
especialmente en los últimos años que comenzó a quedar atrás el
crítico período especial, los miembros del contingente asumieron
tareas en otros municipios. Así, sus efectivos marcharon hacia
Jagüey Grande, para renovar carreteras y otras vías de acceso y
parqueos de antiguas escuelas en el campo remozadas y convertidas en
instalaciones hospitalarias para la Misión Milagro, o en planteles
universitarios para formar como médicos a jóvenes de países
hermanos de América Latina y el Caribe.
Ese espíritu de los trabajadores del
Contingente Mella se reiteró a inicios del presente año cuando
emprendieron la tarea de restaurar y asfaltar unos 20 kilómetros
del tramo de la Autopista Nacional que atraviesa la provincia.
Con ese fin producen el asfalto en la
planta radicada en el poblado de Coliseo, a unos 70 kilómetros de
las zonas de la autopista donde lo aplican, y al finalizar abril
habían concluido más de cuatro kilómetros de la importante vía.
Sin dudas esos constructores están protagonizando una tarea cuya
ejecución constituye una buena noticia para el país, porque la
autopista nacional fue de las grandes obras emprendidas por la
Revolución Cubana que quedó trunca al llegar el llamado período
especial.
Pero, además de no haberse podido
llevar hasta el extremo oriental por las limitaciones surgidas en
esa etapa iniciada a principios de los años 90, tales dificultades
impidieron que se le diera un mantenimiento sistemático a la
importante vía. El propósito general, del cual se beneficiará
toda Cuba, es reparar totalmente los tramos de la autopista que
existen, y con ese fin se ha repartido la obra entre los diversos
territorios hasta la provincia de Sancti Spíritus, zona donde su
ejecución quedó interrumpida alrededor de 1990.
De la misma manera que constructores
de Matanzas asumieron los más de 20 kilómetros en mal estado en
este tramo, así lo han hecho también los de las provincias de la
Habana, Cienfuegos y demás territorios, no solo con el propósito
de repararla, sino completarla en aquellos tramos donde únicamente
existe un lado de la vía. Para los próximos años se suma la
intención de continuar la construcción de los kilómetros que
faltan hasta llevarla al extremo oriental de la Isla, y que entonces
sea bien ganado y legítimo el nombre de Autopista Nacional.