Vamos a salvar al mundo

Emotivo encuentro del Presidente Hugo Chávez con jóvenes participantes del Foro alternativo

Alberto Núñez Betancourt y José M. Correa (foto), enviados especiales

VIENA, 12 mayo.—Hacía tiempo que en el centro cultural Arena no se reunían tantos jóvenes para un acto político, me comenta un colega. Parece una clara señal de que soplan buenos vientos.

Una multitud, que ronda el número de 4 000, ha esperado por varias horas al Presidente Hugo Chávez. Todos entienden las múltiples ocupaciones del mandatario, que ha dejado otras actividades de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno para encontrarse con estos representantes de la juventud socialista. Ellos tampoco quieren perderse una cita que promete ser histórica, de compromiso mutuo.

¡Qué mejor recibimiento!: Uh, ah, Chávez no se va... Chávez, amigo, Viena está contigo...Cuba sí, yankis no.

Al principio el español pugna con el alemán, pero termina imponiéndose, quizás como un regalo para el visitante, quien no pierde tiempo para usar imágenes: “Observen esa Luna llena que se parece al amor que nos trajo hasta aquí, juntos; se parece a la esperanza que nos impulsa”.

Fuera el falso estereotipo de que la juventud europea es apática. Estos muchachos y muchachas no han dejado de vitorear al líder de la Revolución Bolivariana; levantan las banderas de Venezuela, Cuba y la roja con la hoz y el martillo; se saben comprometidos, y así han actuado todos estos días de foro alternativo a la Cumbre oficial.

Reitera una frase: Este siglo es el del fin del imperio norteamericano. Y provoca un cerrado aplauso.

Hugo crece: “Desde la ribera del Danubio les recuerdo a los halcones de la Casa Blanca que el pueblo venezolano no les tiene miedo. Al fin y al cabo la vida ha demostrado que no son invencibles. Ahí están los ejemplos de Viet Nam, Corea, Bahía de Cochinos...

Además no estamos solos, señala. Destaca a los que le antecedieron en la palabra: Aleida Guevara, hija del legendario Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, que ha dicho: “Luchemos unidos hasta la victoria siempre”; y a Alan Wurtz, quien encabeza la iniciativa Manos fuera de Venezuela, en el presente extendida a más de 30 países. El veterano luchador explica que la Revolución Bolivarina, entre sus lecciones, enseña que ningún poder en el mundo supera la fuerza de las masas populares.

Como siempre, Chávez utiliza la historia cual recurso de comunicación: Valora muy alto a revolucionarios de todos los tiempos y todos los lugares: Bolívar, Martí, Che, Tupac Amaru, Marx, Engels, Lenin, Ho Chi Min, Rosa Luxemburgo... y también Cristo.

Transmite preciso el mensaje principal: “Estamos en un momento crucial para el futuro de la humanidad, amenazada por el imperio y el sistema capitalista, que destroza el planeta.

Vamos a salvar al mundo. Y no hay tiempo que perder”. Mañana puede ser demasiado tarde, recuerda la advertencia hecha por Fidel. Por lo tanto, esa tarea es para hoy mismo.

Vamos a salvar al mundo, y no vamos a portar arsenal bélico. Eso se lo dejamos a los imperialistas, porque nosotros somos las “bombas atómicas” del amor, de la fuerza, de la pasión.

Ese mundo al que nos dirigimos puede resumirse en una palabra: Socialismo.

 

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